Mensaje 2021-Sep-8

Renovación de la mente

Dios tiene planes buenos, agradables y perfectos para sus hijos. Él quiere transformarnos en un pueblo con una mente renovada, vivos para honrarle y obedecerle. Debido a que Él solo quiere lo mejor para nosotros y por haber dado a su Hijo para que tengamos vida nueva, debemos ofrecernos con gozo en sacrificio vivo para su servicio.

Estamos envueltos en una batalla espiritual cada día. La sociedad inconversa busca amoldarnos a su estructura de maldad, y por eso debemos ser transformados por la renovación de nuestras mentes:

  1. El mundo intenta engañarnos y nos insta a cuestionar el plan de Dios. Una de las estrategias es hacer que no estemos satisfechos con la forma en que Dios nos creó. A algunos se les murmura: “Eres gordo y feo”; a otros, “Eres tonto y torpe”; y a otros, “Pareces un hombre, pero en realidad eres una mujer”. En cada caso, el mensaje de fondo es el mismo: “Dios se equivocó contigo”.
  2. Cada día nos enfrentamos a batallas en distintos escenarios. Sin embargo, el Señor nos pone en el camino del triunfo y nos dice: “Despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de Él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios” (Hebreos 12:1-2). Jesús fue el precursor de nuestra fe, y la perfeccionará. Su victoria también será la nuestra.
  3. Algunos luchan contra la tentación heterosexual, la avaricia, el orgullo, la confusión de género, la ira o cualquier otro pecado. Independientemente de la batalla con el pecado y las mentiras de Satanás, la pregunta que debemos responder es, “¿Es Cristo y Su obra redentora suficiente para nuestras batallas?”. Jesús definitivamente afirma ser suficiente para todas y cada una de nuestras batallas, y desea santificarnos a través de Su Palabra de verdad (Juan 17:17).

Cualquiera que sienta que ha nacido en el cuerpo equivocado necesita, ante todo, experimentar el poder transformador de Cristo. Cuando “participamos de la naturaleza divina”, escapamos de “la corrupción que hay en el mundo a causa de los malos deseos” (2 Pedro 1:4).

La Palabra de Dios es el único medio verdadero para transformar el corazón humano. La salvación por fe es un evento único, mientras que la renovación de la mente por la Palabra es un proceso continuo. El creyente se entrega a la Palabra de Dios para transformarse en santidad, en alguien que refleja a Cristo, y radicalmente diferente de lo que piensa el mundo.