Mensaje 2021-Oct-7

Serie: Adicción a redes sociales

Burladores en los últimos tiempos

La palabra burlador se refiere a alguien que se burla de Cristo, ridiculiza las cosas de Dios, se opone al evangelio, niega las verdades de las Escrituras y atrae a otros para que sigan su error. Los burladores han estado presentes desde el Jardín del Edén (Génesis 3:1), predominaron en los días de Noé (Génesis 6:5-8), y hoy se niegan a creer en la Palabra del Señor y se levantan como sus propios dioses (2 Crónicas 36:16).

Aunque los burladores siempre han formado parte de este mundo caído, las Escrituras indican que, a medida que se acerque el Día del Señor, las burlas aumentarán.

  1. El apóstol Pedro describe a estos burladores como aquellos que “andan según sus propias concupiscencias”, cuestionando la Segunda Venida del Señor Jesús.
  2. También Judas, el hermano del Señor, describe a los burladores de los últimos tiempos como gente que sigue los deseos impíos y crea división en la iglesia, inclusive pueden presentarse como líderes de la iglesia, pero “no tienen el Espíritu de Dios” (Judas 18-19)..
  3. Y Pablo explica con más detalle la condición del mundo antes de que Jesús regrese: “También debes saber esto: que en los postreros días vendrán tiempos peligrosos” (2 Timoteo 3:1).

Hoy en día notamos un aumento de estos burladores en nuestro mundo, y varios factores están contribuyendo a ese incremento: el acceso disponible a los medios de comunicación, Internet y otras formas de tecnología proporcionan una plataforma abierta para cualquiera que tenga una opinión, y burlarse de todo lo que alguna vez se consideró honorable se convierte en un pasatiempo favorito.

Los burladores se sienten orgullosos en las redes sociales por aquellos que pueden aprobar instantáneamente su burla. Lo que confirma que este nuevo mundo sin límites morales está produciendo burladores en lugar de pensadores. Muchos usan sus conocimientos para afirmar que, como la realidad del Dios Creador no puede ser comprobada por el entendimiento humano, entonces Dios no debe existir.

Al oponerse a la Palabra, la humanidad ha perdido su perspectiva moral, despojando a muchos de los instrumentos para determinar lo correcto o lo equivocado, lo bueno o lo malo, la verdad o la mentira. Una vez que quitamos la idea de Dios fuera de toda consideración, cualquier cosa vale.

Es supremamente importante que como cristianos tomemos en serio los mandamientos de estudiar y meditar en la Palabra de Dios, para que no nos dejemos engañar por las ideas arrogantes que defienden los burladores (2 Corintios 10:5).