Mensaje 2021-Nov-4

Serie: Cuidado de la niñez

Responsabilidad de los padres

Se deduce de este versículo que Jesús pasó su infancia y su niñez como los demás niños: «crecía en estatura y se fortalecía en su cuerpo, llenándose de sabiduría en su alma humana». Aquí Lucas habla de Jesús, pero quien si no sus padres tendrían que haberse ocupado de contribuir a que todo esto sucediera.

  1. “Y el niño crecía y se fortalecía…”: como padres debemos de ocuparnos de que nuestros hijos se alimenten bien, esforzándonos para que tengan una nutrición adecuada en la medida de nuestras posibilidades.

Una buena y adecuada alimentación, el cuidado de su salud y la práctica de actividades deportivas, son acciones que propician un buen crecimiento acorde a su edad.

  1. “Y se llenaba de sabiduría;…”: hoy existen escuelas donde podemos llevar a nuestros hijos para que les impartan conocimientos en su formación académica, pero los valores y principios morales, la orientación espiritual, la instrucción y la dirección, además de la enseñanza en la interacción con otros, nos toca a nosotros como padres.

Y lo más importante, es considerar que nuestro deber es guiarlos espiritualmente, como dice la Palabra del Señor: “Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere viejo no se apartará de él” (Proverbios 22:6 RVR60).

  1. “Y la gracia de Dios era sobre él”: como consecuencia de enseñar a nuestros hijos a caminar con Dios, podemos estar satisfechos de haber hecho lo que como padres nos ha tocado, porque les habremos instruido en lo que dice la Escritura (Proverbios 3:1-4).

Esforcémonos cada día en cumplir nuestras responsabilidades como padres y cuidemos de ellos adecuadamente, sin olvidar que: “Los hijos que tenemos son un regalo de Dios. Los hijos que nos nacen son nuestra recompensa” (Salmo 127:3 TLA).

Además de ocuparnos de nuestros hijos, debemos ayudar a aquellos padres que aún no comprenden y practican las instrucciones de Jesús.