Mensaje 2021-Nov-15

Serie: La estructura bíblica de la familia

La familia que teme a Dios

Temer al Señor es darle la reverencia y el respeto que Él merece; es respetarlo, obedecerle, someternos a Su disciplina, y adorarlo con admiración. Dios valora y premia que reconozcamos su señorío sobre nosotros y que vivamos dentro de Su voluntad.

Una buena vida familiar es una recompensa por seguir a Dios. Los valores resaltados en la Palabra de Dios incluyen amor, servicio, honestidad, integridad y oración. Estos ayudan en todas las relaciones y son vitales para la vida de una familia. Leer y obedecer la Palabra de Dios es un buen comienzo para lograr el máximo en la familia. Continuemos mencionando algunos otros aspectos importantes de la familia:

  1. Bendiciones para la familia que teme a Dios. Hay bendiciones específicas para el que teme a Dios y obedece sus mandatos. Por ejemplo, son bendiciones del Señor la provisión para el sustento de los miembros de la familia, como también la promesa de descendencia, gozo y abundancia que Él da.
  2. El reinado del amor. Una familia sin amor no logrará superar los retos que traerá la vida. Los miembros de la familia deben estar dispuestos a pedir perdón y perdonar, a creer en la bondad y el amor de los otros y a dejar pasar aquellas pequeñas cosas de los demás que a veces nos incomodan. Dejemos que el amor de Dios fluya a través de nosotros y bendiga a toda la familia (1 Juan 4:16).
  3. Bendecir a las siguientes generaciones. La familia debe valorar la contribución de todos sus integrantes. Una familia consolidada y fortalecida aprecia a todos sus miembros, sean padres, hijos, nietos, abuelos, primos o tíos. Se apoyan, se cuidan, se animan y se ayudan en todos los momentos, independientemente de si son difíciles o agradables, de grandes retos o de éxitos.

El amor de Dios siempre será el mismo; Dios ama a quienes lo honran, y siempre les hace justicia a sus descendientes, a los que siguen Sus enseñanzas, recuerdan sus preceptos y fielmente los ponen por obra.

Honrar y respetar en familia al Señor siempre trae bendición, respaldo y complacencia de parte del Dios Altísimo.