Mensaje 2021-Nov-11

Serie: La estructura bíblica de la familia

El papel del esposo y la esposa en la familia

Para que la familia, como institución creada y planeada por Dios funcione adecuadamente, debe tener un ingrediente esencial e imprescindible con el que debe contar; de no ser así no se obtendrá el resultado que se espera. Ese ingrediente es la sujeción. Es lo que nos enseña la Palabra de Dios en Efesios 5:24-25.

Aunque el hombre y la mujer son iguales delante de Dios, las Escrituras asignan roles específicos para cada uno dentro del matrimonio.

  1. El esposo debe asumir el liderazgo en el hogar. Este liderazgo no debe ser dictatorial, condescendiente, o de superioridad hacia la esposa, sino debe ser de acuerdo con el ejemplo de amor de Cristo dirigiendo a la iglesia. El Señor amó a la iglesia con compasión, misericordia, perdón, respeto y sin egoísmo. De esta misma manera, los esposos deben amar a sus esposas.
  2. Las esposas deben estar sujetas a la autoridad de sus esposos. Aunque las mujeres deben sujetarse a sus esposos, la Biblia también les indica a los hombres, cómo deben tratar a sus esposas, mostrando respeto por ellas, así como por sus opiniones. Efesios 5:28-29 exhorta a los hombres a amar a sus esposas de la misma manera que aman a sus propios cuerpos, emulando el mismo amor de Cristo por Su cuerpo, la iglesia.
  3. De acuerdo con Colosenses 3:18-19 y 1 Pedro 3:7, el amor y el respeto caracterizan los roles de los esposos y las esposas dentro de la familia, de tal forma que la autoridad, el liderazgo y la sujeción, no serán problema para ninguno de los dos.
  4. División de responsabilidades en el hogar. La Biblia enseña que el esposo debe ser el proveedor de su familia; es decir, que él trabaje y gane lo suficiente para cubrir todas las necesidades de su esposa e hijos. Si no lo hace, tiene consecuencias espirituales (1 Timoteo 5:8). De igual forma, el hogar debe ser la responsabilidad y el área de influencia más importante de la mujer.

Si en una pareja existen desacuerdos constantes respecto de lo establecido por Dios y descrito en los puntos anteriores, existe un problema de índole espiritual, y como pareja deben comprometerse entre ellos mismos a orar y sujetarse primeramente a Cristo, luego uno al otro en actitud de amor y respeto.

Tanto el esposo como la esposa deben reordenar en oración sus prioridades y seguir las instrucciones bíblicas sobre sus obligaciones.