Mensaje 2022-May-11

Serie: Costumbres Éticas (MANEJAR LA CRÍTICA)

¿Cómo responder a la crítica?

Así como a nosotros nos gusta ser respetados, debemos respetar a los demás si queremos que escuchen lo que tenemos que decir o responder en un determinado asunto. Cuando les hablemos a otros acerca de algo que deben mejorar o sobre algo que requiere de parte nuestra una respuesta, siempre es importante hacerlo con gracia; no importa cuánto sentido tenga el mensaje, perdemos su efectividad si no somos amables.

A la hora de responder a la crítica debemos considerar conjuntamente la fuente y su intención:

  1. Si la crítica viene de una persona sabia y justa, aunque suene incómoda al oído o golpee nuestro ego, merece ser escuchada.
  2. Si la crítica es maliciosa y expresada por una persona insensata y necia, debemos primero reflexionar en lo que dice la Palabra y acatar sus mandatos:
    • No paguemos a nadie mal por mal. Procuremos hacer lo bueno delante de todos (Romanos 12:17).
    • Oremos por los injuriadores (Mateo 5:44-45).
    • Encomendemos nuestra causa al que juzga justamente (1 Pedro 2:23).
  3. Si la crítica es incorrecta pero con algunos elementos de verdad, existe la posibilidad de que la persona esté confundida o mal informada. Luego de orar por dirección y dominio propio, debemos considerar hablar con tal persona (2 Timoteo 2:24-25).
  4. Si la crítica es correcta, al menos en su mayoría, bien pudiera ser parte de la corrección del Señor para nuestra vida. Seamos humildes, porque “Si escuchas la crítica constructiva, te sentirás en casa entre los sabios. Si rechazas la disciplina, solo te harás daño a ti mismo, pero si escuchas la corrección, crecerás en entendimiento” (Proverbios 15:31-32 NTV).

Cuando veamos la necesidad u oportunidad de emitir una crítica, asegurémonos de hacerlo a aquella persona de quién estamos dispuestos a escucharla si nos la estuviese dando a nosotros, porque le estamos ayudando a ser mejor.

De igual forma, si la crítica que recibimos se interpone con el plan de Dios para nuestra vida, la respuesta frente a ella debe ser enfática y enérgica, enfrentándola con firmeza, porque nada ni nadie debe apartarnos del propósito que Dios tiene para nosotros.

Debemos saber responder a las críticas sin alterarnos ni enojarnos, con profunda calma, aunque ellas sean duras e injustas.