Mensaje 2021-Jun-5

… Si te vuelves a Dios, Él te levantará; así alejarás de tu casa la aflicción. Si arrojas por el suelo tus riquezas, tendrás tanto oro de Ofir como piedras en el río. El Todopoderoso será tu defensor, y en tu casa abundará la plata.

(Job 22:21-25 RVC)

Amistad con Dios (1)*

Todos sabemos lo especial que es la amistad. Hemos tenido buenos y malos amigos y sabemos igualmente que los amigos que escogemos pueden llegar a influir profundamente en nuestras vidas para bien o para mal.

La Biblia nos enseña que Abraham fue llamado amigo de Dios por su fe y su obediencia a Él (Santiago 2:23). También Jesús llamó amigos a Sus discípulos (Juan 15:15), y dejó abierta la posibilidad para que todo el que crea en Él y le obedezca, pueda gozar del mismo privilegio (Juan 15:14). De acuerdo con Job 22:21-28, hay por lo menos seis (6) beneficios que podemos recibir al volver en amistad con Dios. Veamos los primeros tres (3) de ellos:

  1. Paz interior (v. 21): la paz mencionada en este texto puede ser entendida de dos formas:
    1. La paz con Dios. El hombre es pecador y vive separado de Dios, pero cuando su amistad con Él, es restaurada mediante la obra redentora de Cristo, el peso de la culpa se va y el hombre puede relacionarse libremente con Dios (Romanos 5:1).
    2. La paz de Dios. Una vez que el hombre ha sido reconciliado con Dios, Él pone en su corazón una paz sobrenatural que le acompañará por el resto de su vida (Filipenses 4:7).
  2. Protección (v. 23): una de las grandes bendiciones que recibe todo aquél que elige el camino del bien y la comunión con Dios, es que vivirá alejado del mal y por lo tanto protegido de la aflicción que este trae consigo. Dios promete proteger a los suyos (Salmo 34:7), pues todo el que tenga comunión con Él y le reverencie, puede descansar seguro en Sus brazos.
  3. Provisión (v. 25): para todo aquel que ha vuelto en amistad con Dios, Él mismo es su más grande provisión. La Biblia Dios Habla Hoy lo expresa de la siguiente manera: “Y si miras aun el oro más precioso como si fuera polvo, como piedras del arroyo, el Todopoderoso será entonces tu oro y tu plata en abundancia”..

Cuando volvemos en amistad con Dios y le reconocemos como nuestra única fuente de prosperidad, podemos disfrutar de la numerosa provisión que Él tiene para sus hijos (Salmo 37:25).

Nos corresponde cada día cultivar una amistad con Jesús que nos conduzca a una vida abundante.

 

* Tomado del libro “Escuchen … o dejen de escuchar” de Fredy Sierra Castro (2009), Ediciones Edifícate.