Mensaje 2022-Jun-2

Serie: Hábitos administrativos (DESAFIAR EL STATU QUO)

El llamado de Jesús al servicio

Jesús no buscó sus discípulos en las escuelas ni en el templo, sino en sus lugares de trabajo. No fue a buscar personas en conventos o separadas del mundo; sino a hombres que estuvieran sumergidos en las responsabilidades de la vida diaria. Quizá lo más significativo es que eran personas normales y corrientes.

Jesús inicia su ministerio en cumplimiento a la profecía de Isaías 9:1-2, y anunciando la llegada del Reino de Dios que requería arrepentimiento y fe como requisitos para entrar en él. Dejando Jesús la ciudad de Nazareth viene a vivir a Capernaum, ciudad marítima a las orillas del mar de Galilea; y andando en la ribera del mar vio a los cuatro pescadores.

  1. Amigos, discípulos y apóstoles de Jesús. Recordemos que éste no fue el primer contacto que Jesús tuvo con estos cuatro pescadores. Meses antes habían acudido al llamado de Juan el Bautista; fueron bautizados por él, y al parecer llegaron a ser sus discípulos. Luego Juan el Bautista los presentó a Jesús, y así se dio el primer contacto entre el Señor y estas dos parejas de hermanos (Juan 1:35-42).
  2. El llamado al servicio. Lo primero que vemos en este llamado es la manifestación de la misericordia de Dios. Aunque Él no necesita que el hombre le ayude, sin embargo, en su misericordia llama a personas comunes y ordinarias a que sean sus colaboradores.

Por otro lado, observamos que Jesús pide a sus discípulos que le sigan incondicionalmente. Esto no quiere decir que ellos no tuvieran libertad para elegir su respuesta; no obstante, Dios siempre pide fidelidad una vez se tome la decisión de seguirle.

  1. La respuesta. El hecho de que de inmediato lo dejaron todo para seguir a Jesús, no sólo habla bien de ellos, sino que especialmente demuestra el carácter admirable e imponente de su Maestro. Es evidente que tuvieron que ver algo único y singular en Jesús; una evidencia más de la formidable autoridad de Jesús, y el poder de sus palabras.

En este relato vemos cómo la llegada del reino de Dios transforma la existencia humana, estableciendo nuevas prioridades en la vida de cada persona que lo acepta por fe.

De igual manera, el Señor nos enseña que el servicio conlleva un importante elemento de renuncia. Así como los cuatro pescadores dejaron redes, barcas y empleados, quienes decidimos servir al Señor debemos dejar aquellos signos de estatus laboral y control sobre otras personas, hoy en día esencial para el éxito en el mundo.

Aunque tengamos que dejar muchas cosas para servir a Dios, Él se encarga de recompensarnos. ¡Siempre, servir al Señor constituye un enorme privilegio!