Mensaje 2022-Jun-11

Serie: Hábitos administrativos (VIVIR CON PROPÓSITO)

El principio del conocimiento es el temor del Señor

Con convicción y buen propósito, aquí el salmista llama al temor, la obediencia y la alabanza. Ninguna persona es entendida si no teme al Señor; este temor influye efectivamente para que toda persona actúe sabiamente. El respeto y el temor conducen al hombre al arrepentimiento, a creer en Cristo y a valorar Su obra en la cruz, a obedecer los preceptos de Dios, y a propender por su santidad.

  1. La base de toda sabiduría verdadera es el temor de Dios. Este principio aparece, con ligeras variantes, en Job 28:28; Proverbios 1:7; y Proverbios 9:10, en donde notamos que «conocimiento» y «sabiduría» son, a este respecto, sinónimos, aunque «conocimiento» expresa una experiencia íntima, personal y práctica, no solamente intelectual, propia de la «sabiduría» que es de lo alto, equivalente al «saber de salvación» que se describe en 2 Timoteo 3:15.
  2. Muy a menudo la gente quiere obviar tener temor de Dios y piensa que puede alcanzar sabiduría solo por la experiencia que da la vida y el conocimiento académico. Pero si no se reconoce a Dios como la fuente de la sabiduría, no se pueden crear las bases para tomar decisiones sabias; lo que indudablemente facilitaría cometer errores y tomar decisiones necias.
  3. El temor de Dios permite el entendimiento del mensaje divino, aunque no se tenga suficiente educación, y es el fundamento de la verdadera sabiduría; la única forma de llegar a ser verdaderamente sabio es mediante la reverencia a Dios; el verdadero sabio comienza por respetar y obedecer a Dios.

En definitiva, es nuestro deber dar gloria a Dios, puesto que Sus obras han demostrado que Su Nombre es santo y temible, y que el principio capital de la sabiduría verdadera es el temor reverencial del Señor. Y así como la sabiduría engendra buen entendimiento, así también el temor de Dios se muestra en la obediencia de sus preceptos, pues todos los que lo practican, demuestran tener ese buen entendimiento.

Gran motivo tenemos para alabar por siempre a Dios, por haber puesto así a los hombres en tan buen camino hacia la eternidad.