Mensaje 2022-Ago-5

Serie: Normas del buen trato (SER AGRADECIDOS)

Agradeciendo en el nombre de Jesús

Aquí la recomendación del apóstol Pablo es que tantas veces como nos congreguemos debemos expresar nuestra gratitud a Dios. Pero no solamente se deberá hacer en el templo, sino siempre y de corazón por todas las cosas buenas que recibimos continuamente de parte de Él.

Un resultado de la llenura del Espíritu Santo en el creyente es la gratitud. Por cuanto la Palabra de Dios gobierna Su corazón e impregna sus pensamientos, cada persona podrá tener una perspectiva correcta de las cosas y será movida a dar gracias.

La gratitud es, entonces, lo que completa el ciclo por medio del cual las bendiciones vertidas en los creyentes vuelven al Dador en forma de adoración continua, amorosa y espontánea. Cada persona afectada por esta acción reconoce:

  1. Que las bendiciones que disfruta le fueron un regalo, de modo que honradamente no puede atribuirse crédito por ellas.
  2. Que las bendiciones son totalmente inmerecidas y no existe algo que pudiera haber hecho para obtenerlas.
  3. Que las bendiciones de parte de Dios siempre son grandes y en gran abundancia.

La persona que es llena del Espíritu, reconoce estas cosas y por eso es agradecida; tiene siempre motivos para dar gracias a Dios; da gracias por las bendiciones materiales y por las espirituales; por las ordinarias y las extraordinarias; por las pasadas y por las presentes, y aun por las bendiciones que con toda seguridad vendrán en el futuro porque Dios lo ha prometido.

El cristiano lleno del Espíritu da gracias al Padre con la consciencia de que si no fuese por Cristo no estaría disfrutando ninguna de esas cosas por las que está dando gracias. Él da gracias consciente de que Jesucristo es todo para él, y al hacerlo engrandece cada día su amor, su devoción, su deseo de servirle y vivir para Él.

Debemos dar gracias a Dios por todo, aun cuando nos encontremos en medio de situaciones difíciles.