Mensaje 2022-Ago-3

Serie: Normas del buen trato (SER AGRADECIDOS)

El hábito de ser agradecidos

Jesús dio gracias al Padre antes de que este milagro ocurriera. indudablemente una cualidad muy notable del carácter de Jesús fue su constante espíritu de gratitud. Al leer los evangelios se evidencian las múltiples ocasiones en las cuales Él dedicó tiempo para dar gracias al padre.

El hábito de Jesús de dar gracias nos exhorta a tomar la decisión de adquirir el hábito de ser agradecidos, para lo cual es importante tener en cuenta las siguientes consideraciones:

  1. Dar gracias es una opción, no un sentimiento. Usted puede tomar la decisión de tener una actitud agradecida. Comience agradeciendo a Dios por sus bendiciones, en lugar de quejarse por lo que no tiene. Enfóquese en la bondad de Dios en su vida.
  2. Vea más allá de las circunstancias y mire al único que tiene el poder de cambiar todas las cosas. Mirar sólo las circunstancias que lo rodean puede conducirlo al desánimo. No vea sólo lo que le pasó; vea por encima de ello. El dar gracias nos libera del peso de las circunstancias.
  3. Vea cada problema como una oportunidad para que Dios sea Dios. Cada obstáculo que usted enfrenta es una invitación para que Dios participe en su vida. Agradezca que Él sea más grande que la circunstancia en la que usted se encuentra. Así usted no se sienta agradecido por lo que le sucede, decida creer que Dios es más grande que lo que le sucede.
  4. Comience el día dando gracias a Dios porque le ha dado otro día para vivir. Levántese agradeciendo a Dios por el nuevo día de vida, otro día para hacer la diferencia. Esta es la mejor manera de empezar cada mañana.
  5. Observe que siempre hay alguien que tiene más dificultades que usted. Ninguno de nosotros tiene que hacer demasiadas cuentas para descubrir cuan bendecido es. Todos los días vemos personas que tienen más problemas, más luchas y condiciones más difíciles que las nuestras.

Estos aspectos nos motivan a ser agradecidos con Dios por todo lo que Él ha hecho y seguirá haciendo por nosotros y a que, también, seamos agradecidos con las demás personas, porque muchos de ellas han contribuido positivamente en nuestras vidas.

Vivamos cada día demostrándole a Dios cuán agradecidos estamos por las bendiciones que Él nos ha dado.