Mensaje 2021-Sep-7

¿Cómo deben hablar de género los padres cristianos?

Dios ha dado a los padres la responsabilidad de criar a los hijos. Para la apropiada enseñanza de los hijos, se necesitan dos cosas: una actitud correcta y un fundamento correcto. La mejor alternativa, en este contexto, es generar una atmósfera rica en ternura, entusiasmo, afecto y amor, para edificar la vida de los hijos sobre el precioso fundamento del conocimiento de Dios.

Como padres cristianos, somos llamados a “educar a un niño en el camino que debe seguir” (Proverbios 22:6) y “educarlos en disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4). Esto significa que no podemos aceptar la sabiduría convencional cuando se trata de abordar temas con niños que cuestionan su sexo. Entonces, ¿Cómo deben responder los creyentes? ¡Con la verdad de Dios!:

  1. Animar a los hijos en sus habilidades y talentos, incluso si no coinciden con los roles de sexo percibidos por la sociedad, siempre y cuando esos deseos estén en consonancia con la Palabra de Dios. Animar a los niños a servir al Señor a través de sus talentos únicos.
  2. Hacer del hogar un refugio de seguridad, amor incondicional, aceptación, pero también verdad. Nuestra labor como padres no es sólo amar a nuestros hijos, sino encaminarlos en la verdad para que puedan crecer y ser adultos íntegros. Esto implica corregirlos afectuosamente cuando su pensamiento, especialmente con respecto a algo que no entienden completamente (como el género), difiere de la Palabra de Dios (Proverbios 22:15a). Enseñarles lo que dice la Biblia acerca del sexo, la masculinidad y la feminidad. Parte de nuestro trabajo como padres es el de orientar bíblicamente a nuestros hijos a ser mujeres y hombres de verdad.
  3. Hablar abiertamente (y en la edad apropiada) a los adolescentes acerca de la sexualidad y no “evitar discutir sus creencias y sus convicciones con ellos”. La realidad es que nuestros jóvenes están expuestos a la sexualidad desde temprana edad. ¡No permitamos que sus primeras lecciones sobre la sexualidad sean dadas por una cultura incrédula de pensamiento de “no pasa nada”!

Seamos intencionales para acudir a la Palabra de Dios, de una manera apropiada a la edad de los hijos, y enseñémosles lo que Dios dice acerca de la sexualidad. La Biblia no se aparta de ella, ¡y los padres tampoco deberían!

En toda esta confusión sobre el género y la sexualidad en nuestra cultura, podemos hablar con autoridad porque tenemos la Palabra de Dios. Cuando nuestro pensamiento comienza con las Escrituras como nuestro fundamento, encontramos las respuestas.