Mensaje 2021-Sep-10

Serie: La contracultura de la familia

La familia como imagen de Dios

El hombre y la mujer fueron creados para portar la semejanza de su Hacedor, distintos de todas las demás criaturas en el universo físico. El concepto de “imagen de Dios” se relaciona con los atributos espirituales del hombre: ser consciente de su propia existencia, de la moral y de los demás seres, pero en especial, ser consciente de Dios mismo.

La imagen de Dios puede explicarse en términos de personalidad; pues somos personas y tenemos las características como tales:

  1. Nuestra vida consiste en el establecimiento y el mantenimiento de relaciones personales, tenemos la capacidad de hacer compañerismo, amar a otras personas como Dios las ama, entendemos y apreciamos la comunión y tenemos una capacidad asombrosa para el lenguaje.
  2. Sabemos lo que es expresar pensamientos, transmitir y discernir actitudes, dar y recibir amistad, percibir una noción de hermandad universal, comunicar ideas y participar en las experiencias de los demás. Esta es la razón por la que Dios, al crear al hombre, dijo de inmediato que no era bueno que estuviera solo.
  3. La imagen de Dios es personalidad, y la personalidad solo puede funcionar en el contexto de las relaciones personales; la capacidad del hombre para establecer relaciones personales íntimas necesita ser ejercitada. Lo más importante es que el hombre fue diseñado para tener una profunda relación personal con Dios.

Douglas F. Kelly dice que “Dios mismo nunca ha existido, como individuo independiente, solitario o aislado. Más bien, siempre ha existido en la plenitud de una existencia similar a la de una familia”.

Por lo tanto, el hombre solo no es la imagen completa de Dios. La imagen completa de Dios es la familia. La familia conformada por padre, madre e hijos refleja la imagen de la unidad de Dios. El propósito espiritual más profundo de la familia es entonces, que sea una imagen de Dios ante el mundo.