Mensaje 2021-Sep-1

Varón y hembra

La ideología de género es un sistema de pensamiento de carácter filosófico que interpreta la sexualidad y la afectividad humanas como un hecho puramente psicológico y cultural, prescindiendo o anulando toda influencia de la naturaleza en la conducta humana. Las “diferencias” entre varón y mujer, por tanto, no provendrían de la naturaleza biológica y psíquica del ser humano, sino de una construcción cultural o social, a partir de los roles y estereotipos que se asignan a los sexos.

La biología, la psicología, la sociología y la filosofía demuestran que el ser humano es un “centro” de relaciones: consigo mismo (biológicas y psicológicas), con los demás (culturales), con el cosmos y con lo trascendente. Esta constatación ha llevado a definir a la persona como una “unidad” bio-psico-social-cósmico-trascendente.

La ideología de género, en cambio, defiende una visión fragmentada de la persona. Lo biológico nada tendría que ver con lo psicológico y, mucho menos, con lo cultural. El sexo “varón o mujer”, con el que se nace, sería totalmente distinto del género masculino o femenino, que dependería del sentimiento y de la voluntad de cada persona, de acuerdo con su orientación o preferencia sexual, como también de lo que la sociedad defina sobre tales realidades. El género, según esta teoría, además, podría cambiarse tantas veces como así lo decida el individuo (heterosexual, homosexual, bisexual u otra forma de género).

Vivimos en un mundo confuso y caído, y esa confusión se extiende a muchos lugares, de modo que preguntas como «¿Qué género soy?» se vuelven difíciles de responder para algunas personas, que afirman que nacieron con el género equivocado, o al menos en el cuerpo equivocado. Un hombre puede creer que es una mujer, pero su alma está «atrapada» en un cuerpo masculino. Tales afirmaciones reciben el apoyo de otros que defienden una sociedad “neutral en cuanto al género”. Sin embargo, aquellos que ven las distinciones de género como simplemente etiquetas caprichosas o una “caja” que hay que romper, rechazan activamente el diseño de Dios en la creación.

  1. Algo fundamental para nuestra comprensión de la sexualidad humana, es que Dios creó dos (y sólo dos) géneros. Actualmente, el mundo considera que el género (basado en una construcción social) no tiene nada que ver con el sexo (basado en el aspecto físico), sin embargo, la Biblia no hace tales distinciones. Ella desbarata la confusión del mundo de manera sencilla: “varón y hembra los creó” (Génesis 1:27). Todo el pensamiento sobre los múltiples géneros, o la “continuidad” de género con géneros ilimitados, no es bíblica.
  2. La Biblia dice que Dios creó “varón y hembra” y expresó que su creación era “muy buena” (Génesis 1:27, 31). El plan de Dios era perfecto, pero, como todo en el ámbito humano, la perfección se corrompió por el pecado. El pecado impactó negativamente en toda la creación, dañando no sólo la relación de la humanidad con Dios, sino también con los demás y con el resto del orden creado.

Estamos involucrados en una batalla espiritual por nuestras almas. El mundo busca conformarnos a su molde, y por eso debemos ser transformados por la renovación de nuestras mentes (Romanos 12:1-2).

La creación de Dios es perfecta y como hijos del Altísimo nos corresponde mostrar a todos que estamos en el orden divino y no nos dejamos influenciar por los preconceptos del mundo.