Mensaje 2020-Oct-9

… Así que podemos decir con toda confianza: «El Señor es quien me ayuda; no temeré. ¿Qué me puede hacer un simple mortal?».

(Hebreos 13:5-6 NBD)

Contentamiento auténtico

El contentamiento es una de las cualidades de la vida cristiana. El cristiano debe mantenerse libre del amor al dinero, estar contento con lo que tiene; ¿y cómo no estarlo si se tiene la constante presencia de Dios? El libro de Hebreos cita dos grandes pasajes del Antiguo Testamento: Josué 1:5 (Deuteronomio 31:6,8) y Salmo 118:6, para mostrar que el hombre de Dios no necesita nada más porque tiene siempre consigo la presencia y la ayuda del Señor. Nada que se le pudiera dar tendría mayor riqueza.

Dios también es honrado por aquellos que se mantienen sin amor al dinero y permanecen contentos con lo que tienen. El secreto del contentamiento es aprender a confiar en Dios para lo que sea necesario; de tal manera que podemos afirmar: «El Señor es mi ayudador; no temeré lo que me pueda hacer el hombre» (Deuteronomio 31:6 y Salmo 118:6). Pero, ¿Cómo podemos cultivar el contentamiento?:

  1. Esforzándonos por vivir con menos en vez de anhelar más; desprendiéndonos de nuestros bienes en vez de desear atesorar, deleitándonos con lo que tenemos en lugar de estar contrariados por lo que se está perdiendo. Reconozcamos el amor manifestado por Dios en lo que Él ha provisto y no olvidemos que la fortuna y las posesiones pasarán y se quemarán como hojarasca.
  2. Ejercitamos el contentamiento cuando nos regocijamos de la provisión de Dios para satisfacer nuestras necesidades. Los cristianos tenemos grandes motivos para estar contentos con nuestra suerte actual.

La promesa “No te dejaré ni te desampararé” contiene la suma y la sustancia de todas las promesas. El creyente verdadero tendrá la presencia bondadosa de Dios consigo en la vida, en la muerte, y por siempre. Los hombres no pueden hacer nada contra Dios, y Dios puede hacer que resulte para bien todo lo que los hombres hacen contra Sus hijos.