Mensaje 2020-Oct-8

Nacer de nuevo

La frase “nacer de nuevo” literalmente significa “nacido de lo Alto”. Jesús respondió una pregunta que Nicodemo ni siquiera hizo; Él leyó su corazón y fue directo al meollo del problema, su necesidad de transformación o regeneración espiritual que solo puede producir el Espíritu Santo. El nuevo nacimiento es un acto de Dios por el cual vida eterna es impartida al creyente (2 Corintios 5:17; Tito 3:5; 1Pedro 1:3; 1 Juan 2:29; 1 Juan 3:9; 1 Juan 4:7; 1 Juan 5:1; 1 Juan 5:4; 1 Juan 5:18). Según Juan 1:12-13 “nacer de nuevo” también corresponde a la idea de “ser hechos hijos de Dios”, mediante la confianza en el nombre del Verbo encarnado.

Jesús le reveló a su amigo fariseo que el Reino está dispuesto para todo el mundo, no solo para los judíos, y que Nicodemo podía pertenecer a él si personalmente nacía de nuevo. Para nacer de nuevo se requiere arrepentimiento y renacimiento espiritual. Esto último se logra cuando manifestamos en oración que creemos en Jesucristo y en su obra en la cruz, aceptamos que, a través de Su sacrificio y el derramamiento de Su sangre, somos perdonados de todo pecado, y que le entregamos nuestra vida al Señor para que Él nos dirija de ese momento en adelante.

  1. Una vez nacemos de nuevo, tenemos una nueva naturaleza, nuevos principios, nuevos afectos, nuevas perspectivas; debemos ser enteramente diferentes de lo que fuimos antes. Es un cambio grande hecho en el corazón del pecador por el poder del Espíritu Santo. Significa que algo es hecho en nosotros y a favor de nosotros que no podemos hacer por nosotros mismos.
  2. Al afirmar Jesús que quien que no nace de nuevo “no puede ver el reino de Dios” estaba haciendo referencia a la participación en el reino milenario al final de los tiempos, algo que los fariseos y otros judíos anticipaban con fervor. Puesto que los fariseos creían en lo sobrenatural, resulta comprensible que esperaran con mucho anhelo la venida de la resurrección profetizada de los santos y la institución del reino mesiánico (Isaías 11:1-16; Daniel 12:2).
  3. Su problema era que estaban convencidos de que el simple hecho de poseer cierto linaje físico y guardar una serie de mandamientos religiosos externos, los calificaba para tener entrada al reino sin la transformación espiritual que necesitaban y que Jesús tanto les recalcó (Juan 8:33-39; Gálatas 6:15). La venida del reino al final de los tiempos puede describirse como la “regeneración” del mundo creado (Mateo 19:28), pero la regeneración del individuo se requiere antes del fin del mundo para que sea posible la entrada al reino del Mesías.

Jesús anunció que el reino de Dios está en el corazón de los creyentes mediante la presencia del Espíritu Santo en cada uno, y que su pleno cumplimiento será cuando Jesús regrese a juzgar al mundo y destruya para siempre al maligno.