Mensaje 2020-Oct-6

Solo a través de Jesús

A la pregunta de Tomás («…no sabemos a dónde vas; ¿cómo, pues, podemos saber el camino?»), Jesús responde con una afirmación categórica y concisa. Se trata de la sexta de las siete declaraciones “Yo Soy” de Jesús en el evangelio de Juan; Jesús declaró que Él era el camino a Dios pues es la verdad y la vida de Dios. Según esta aseveración, queda establecido que Jesús es el único camino para acercarse al Padre.

Esta expresión trata de las relaciones entre Jesús y su Padre, y como trasfondo debemos pensar en expresiones similares hechas por Dios mismo como las encontramos en Isaías 44:6 e Isaías 51:12.

Los tres conceptos que Jesús usa en esta afirmación, “el camino”, “la verdad” y “la vida” no son conceptos desconocidos para los discípulos, ya que se usaban también con referencia a la “Torah” (תורה). Ahora el Maestro está aplicando estos conceptos de manera clara a Sí mismo:

  1. Conscientemente Jesús habla primero del “camino”, que es por lo que estaba preguntando Tomás. En caso de que Tomás y los demás discípulos quisieran llegar a una vida con el Padre únicamente podían tomar un solo camino, y Él es este camino. También en lo que añade a continuación Jesús se lo está diciendo con énfasis: “nadie viene al Padre sino por mí”.
  2. Una expresión como ésta exige una explicación más extensa por parte de Jesús, y ésta la da con ayuda de los conceptos “verdad” y “vida”. Él es “el camino” porque es “la verdad”, es decir, la única revelación fidedigna del Padre. Él es el único que conoce al Padre por haber estado con Él y, por lo tanto, también el único que puede hablar con autoridad sobre Él (Juan 1:18; 6:46). Por eso tiene la misión de dar testimonio de la verdad (Juan 18:37). En ese sentido Tomás y los otros dependían totalmente de Jesús.
  3. Lo mismo pasa con “la vida”: el Padre se la había dado (Juan 5:26) para, a su vez, poderla dar a quienes creen en Él (Juan 10:10, 28).

Cristo es el Camino al Padre por su sacrificio expiatorio en la cruz; Él es la Verdad, que cumple todas las profecías como Salvador y es la realidad de todas las promesas de Dios; Él es la Vida, porque a través de su Espíritu vivificador reciben vida los muertos por el pecado.

Nadie que no sea vivificado por Él, enseñado por Él y conducido por Él, puede acercarse a Dios. Por Cristo, nuestras oraciones van a Dios y sus bendiciones vienen a nosotros.

Este es uno de los pasajes más contundentes e importantes de las Escrituras. Conocemos el camino hacia Dios, únicamente a través de Jesús. Al unir nuestras vidas a la de Él, nos unimos con Dios. Confiamos que Jesús nos llevará al Padre y que todos los beneficios de ser hijo de Dios serán nuestros.