Mensaje 2020-Oct-3

Caminar con integridad

Integridad se traduce como honradez, honestidad, respeto por los demás, corrección, responsabilidad, control emocional, respeto por sí mismo, puntualidad, lealtad, pulcritud, disciplina, congruencia y firmeza en sus acciones. Es una cualidad de quien tiene entereza moral, rectitud y honradez en la conducta y en el comportamiento.

Según las enseñanzas de las Escrituras, Integridad es retomar el camino de nuestra verdad, hacer lo correcto por las razones correctas del modo correcto. Es el comportamiento del ser humano para hacer lo que debe hacer de acuerdo con lo que Dios ordena. Una persona íntegra es alguien en quien se puede confiar.

  1. Para el cristiano hay lo que llamamos rectitud posicional y rectitud práctica. A cada cristiano Dios le hace recto, justo o santo en el momento de recibir y aceptar la salvación. Esta es la rectitud posicional. A partir de allí, cada persona necesita crecer en la rectitud práctica, pensando y obrando conforme a lo que Dios indica.
  2. El hombre íntegro no tiene que inquietarse cuando planea lo que hará o preocuparse al reflexionar en lo que ha hecho, porque su camino es recto y siempre está agradando a Dios. Sus hijos proceden con rectitud e imitan a su padre, de tal forma que le honran y le aman cada día.

Los que poseen integridad (que viven lo que creen) viven sin temor de que se descubra mal alguno, mientras que los perversos y con maldades secretas no podrán ocultarlas. Como verdaderos creyentes en nuestro Señor Jesucristo, nos corresponde actuar y conducirnos con integridad para que nuestros hijos y discípulos sigan nuestro ejemplo. No basta solo con enseñar, se requiere mostrar a otros que la integridad hace parte del modus vivendi de todo hijo de Dios.

¡El que es bueno tiene conciencia y, con su integridad moral, está legando a sus descendientes una gran bendición!