Mensaje 2020-Oct-2

Bendito quien confía en el Señor, quien pone en el Señor su seguridad. Será un árbol plantado junto al agua, que alarga a la corriente sus raíces; no temerá la llegada del estío, mantendrá siempre verde su follaje. No le inquietará un año de sequía, ni dejará por eso de dar fruto.

(Jeremías 17:7-8 BLP).

Dos clases de personas

Esta es la misma idea que encontramos en el Salmo 1:2-3, donde se expresa que es dichosa la persona de quien puede decirse que en la ley del Señor está su delicia y en su Ley medita de día y de noche. Será como el árbol plantado junto a corrientes de aguas, que da su fruto a su tiempo y su hoja no cae.

Jeremías contrastó a la persona que experimenta aridez (Jeremías 17:5-6) con aquella que recibe bendición (Jeremías 17:7-8). La diferencia en su actitud tiene que ver con que la primera pone su confianza en el hombre, mientras que la segunda confía por completo en el Señor. El contraste en vitalidad es como la diferencia entre un sequedal en el desierto y un árbol exuberante que deriva su sustento de una fuente fresca para dar fruto en abundancia. Existen dos (2) clases de personas: los que confían en otros seres humanos y los que confían en Dios.

  1. Históricamente los pueblos han confiado en dioses falsos y en alianzas militares, y no en Dios.
  2. En contraste con esta actitud, los que confiamos en el Señor, florecemos como árboles plantados junto a las aguas, como árboles siempre verdes, cuyo follaje no se marchita, teniendo fortaleza abundante para los tiempos de crisis. Tendremos paz y satisfacción mental; no estaremos ansiosos en las épocas de sequía, el Señor estará respaldándonos y la sabiduría divina guiará nuestras vidas.

Los que hacemos de Dios nuestra esperanza, tenemos suficiente en Él para compensar la falta de consolación proveniente de nuestros allegados. Quienes confiamos tenemos una expectativa segura con base en la esperanza, y no cesamos de dar fruto en santidad y buenas obras. Seremos de bendición para las demás personas, mientras honramos al Señor con nuestra conducta.