Mensaje 2021-Oct-13

Serie: Pornografía

¿Qué dice la Biblia sobre la pornografía?

El vocablo «pornografía» es compuesto de las palabras griegas πόρνη (pórnē, “prostituta”) y γράφ- (gráph-, “lo escrito”) y el sufijo -ία (-ía, que forma abstracciones, “estados de” o “sobre” algún tema), tiene por lo tanto el significado de «descripción o ilustración de las prostitutas o de la prostitución». El término pornografía o porno hace referencia a todo aquel material que representa actos sexuales o actos eróticos con el fin de provocar la excitación sexual del receptor.

La Biblia nos dice que las tres principales categorías del pecado son: “los malos deseos del cuerpo, la codicia de los ojos y la arrogancia de la vida” (1 Juan 2:16). Y en este contexto, la pornografía nos genera el deseo de codiciar las cosas de la carne, e indudablemente la propensión a los deleites carnales, el deseo sexual o la lujuria sin control (lascivia). Veamos algunas características de la pornografía desde el concepto bíblico:

  1. La pornografía es adictiva. Al igual que con la drogadicción, en donde el usuario es llevado a consumir mayores y más poderosas cantidades de drogas para alcanzar el mismo “nivel”, así también la pornografía arrastra a la persona a unas profundas adicciones sexuales y deseos impíos. El apóstol Pedro lo explica de la siguiente manera: “Prometen libertad, pero ellos mismos son esclavos del pecado y de la corrupción porque uno es esclavo de aquello que lo controla” (2 Pedro 2:19 NTV).
  2. La pornografía no califica como una de las cosas en las que debemos pensar. La Biblia nos recomienda: “Por lo demás, hermanos, piensen en todo lo que es verdadero, en todo lo honesto, en todo lo justo, en todo lo puro, en todo lo amable, en todo lo que es digno de alabanza; si hay en ello alguna virtud, si hay algo que admirar, piensen en ello” (Filipenses 4:8 RVC).
  3. La pornografía es destructiva, como lo dice la Biblia: “No codicies en tu corazón su hermosura, ni dejes que ella te atrape con sus miradas, una ramera te cuesta un bocado de pan, pero la mujer ajena te puede costar la vida” (Proverbios 6:25-26 RVC).

La esencia de la pornografía es codiciar sexualmente en la mente a otra persona, y esto es una ofensa a Dios (Mateo 5:28). Cuando la devoción habitual a la pornografía caracteriza la conducta de una persona, esto demuestra que tal persona no es salva.