Mensaje 2020-Oct-13

Sobre ti fijaré mis ojos

Una persona tiene que estar muy cerca del Señor para poder sentir que Él pone Sus ojos sobre ella. En este salmo, David sigue dirigiéndose a Dios expresándole la confianza que tiene en Él y lo que de Él espera; y este versículo es la respuesta de Dios a la oración de David. Dios mismo contesta con la promesa de Su dirección.

Todo creyente quiere la guía de Dios en su vida, y Él promete hacerlo. Nuestro Salvador es nuestro instructor, nos instruye con Su Palabra y nos guía a través del Espíritu Santo. Cuando estamos en comunión con Él, podemos reconocer esta dirección.

Dios desea guiarnos con amor y sabiduría, en lugar de acudir a la reprensión; aunque a veces debe usar la disciplina y la corrección para hacernos volver al camino:

  1. Nos ofrece guiarnos a lo largo de la mejor estrategia para nuestra vida. Aceptemos el consejo escrito de la Palabra de Dios y no permitamos que nuestra obstinación nos impida obedecer.
  2. Debemos tener claro que si tomamos el camino del pecado, terminaremos ciertamente en dolor. Sabiendo esto, el Señor desea hacernos entender cuáles son sus propósitos, dirigirnos en la toma de decisiones y enseñarnos la dirección que nos conduce al bien.

La frase «sobre ti fijaré mis ojos» no se trata de una amenaza, sino de una promesa de un constante cuidado. La enseñanza del Señor no es un dictamen impersonal sino la palabra cariñosa de un Dios que tiene cuidado de los suyos. Por eso, nuestra reacción no debe ser el cumplimiento forzado y sin entendimiento, sino una consecuente obediencia racional y respetuosa; manteniendo sensibilidad a la voz del Espíritu Santo.

¡Dios enseña por Su palabra y guía con las declaraciones de Su voluntad!