Mensaje 2020-Oct-12

Todo tiene su tiempo

Vivimos en un mundo siempre cambiante; los sucesos de cada día así como las condiciones de la vida humana, difieren considerablemente; estamos constantemente pasando de un estado a otro. En el curso de la existencia hallamos toda clase de vicisitudes que se deben enfrentar con ecuanimidad, paz de conciencia y humilde dependencia de la providencia de Dios. Algunos de estos cambios se deben únicamente a la mano de Dios; otros dependen de la voluntad del hombre. En el cielo hay movimiento sin cambio, pero bajo el sol todo cambia. Tener la expectativa de felicidad invariable en un mundo cambiante termina en la desesperanza y la frustración.

Sin embargo, para el predicador (autor del libro de Eclesiastés), todo lo que acontece, incluyendo la actividad humana, es parte de un ciclo determinado. La expresión “todo tiene su tiempo” no indica que hay un momento oportuno para cada actividad, sino que las estaciones y tiempos han sido establecidos por Dios. Al igual que los movimientos monótonos del sol, son fijados, los sucesos de la vida humana son todos predeterminados; todo está bajo el control del Todopoderoso. Para el creyente, si todo es controlado por Dios, entonces hay propósito y significado en la vida. Puesto que “todo tiene su tiempo”, el creyente puede sentirse seguro. En vez de desesperarse, él puede regocijarse: “todo lo hizo hermoso en su tiempo” (Eclesiastés 3:11) y “en tus manos están mis tiempos” (Salmo 31:15).

El programa total de Dios para el gobierno del mundo es completamente sabio, justo y bueno, y Él tiene un plan para todas las personas. Por lo tanto, proporciona ciclos de vida y trabajo para que ejecutemos ese plan:

  1. Obstáculos no, oportunidades. A pesar de que nos enfrentamos con muchos problemas que parecen contradecir los planes de Dios, estos no deben ser obstáculos para creer en Él, sino más bien oportunidades para evidenciar que, sin Dios, las circunstancias de la vida no ofrecen soluciones duraderas. Conducirnos en nuestra vida con base en el propósito divino es nuestro deber y sabiduría en este mundo.
  2. Ser oportuno es importante. Todas las experiencias y actividades que podemos identificar, deberán ser oportunas en los momentos adecuados. El secreto de estar en paz con Dios es descubrir, aceptar y apreciar el momento perfecto, según Él, para cada paso. El peligro es dudar o resentirnos por el sentido de oportunidad de Dios. Esto puede conducirnos a la desesperación, a la rebelión o a seguir adelante sin su consejo. Entonces, aprovechemos el tiempo y las oportunidades para realizar todo buen propósito y toda buena obra, porque con Dios siempre hay oportunidades de mejorar y de obtener resultados plausibles.

El tiempo de morir se acerca velozmente, por tanto: que siempre tengamos algo que hacer dentro del proyecto de Dios; nadie es enviado al mundo para estar de ocioso.