Mensaje 2020-Oct-11

¿Cómo ser seguidor de Jesús?

En su primera frase Jesús explica de manera clara a sus discípulos y a la multitud cuáles son las tres condiciones que tiene que cumplir alguien que quiera seguirle. Para empezar esta persona debe negarse a sí misma; deberá estar dispuesta a renunciar a su propio “yo”; y deberá poner en juego su propia vida por Jesús, quien lo iba a hacer dentro de poco por toda la humanidad.

La segunda condición es que el seguidor deberá tomar también su cruz y asumir la responsabilidad que le sea asignada. La tercera condición es que la persona deberá seguirle en todo.

La crucifixión era una forma de ejecución utilizada en la época por los romanos en los casos de consagrados delincuentes. El prisionero cargaba su cruz hasta el lugar de la ejecución, con lo cual demostraba sumisión al poder de Roma. La imagen es la de un condenado llevando el madero, caminando hacia el patíbulo en medio de la muchedumbre burlona, tal como lo hizo Jesús al avanzar hacia el Calvario.

  1. Cuando Jesús habla de la cruz, está ilustrando el sentido de lo que se requiere para seguirle. Lo que el Señor quiso decir fue que seguirle, días tras día, requiere de decidido esfuerzo y de hacer su voluntad aun en las situaciones más difíciles, cuando todo se presenta confuso e incomprensible.
  2. El tomar la cruz era una señal de aceptación de una vergonzosa muerte de esclavo ante los ojos del mundo no cristiano, y era ya una real posibilidad en el caso de los miembros de la iglesia de Roma al ser perseguida.
  3. El negarse a sí mismo significa rechazar cualquier inclinación natural, por más inocente que parezca, y que sea contraria al sendero que Cristo ha trazado para nosotros. Negarse a sí mismo es el único camino hacia una verdadera vida espiritual; hacer cualquier otra cosa es perderse eternamente. En este sentido, la pérdida es ganancia y la ganancia es pérdida.

Nadie que se oponga a negarse a sí mismo puede legítimamente decir que es un discípulo de Jesucristo. Esto revela el alcance de la auto-negación, al punto de llegar a la muerte si es necesario.

Ser discípulo del Señor implica consagración y disciplina en el obrar, pensar y hablar; todo ajustado a lo que Él ha expresado en Su palabra. Este proceder se logra con el poder que nos ha dado y por la presencia del Espíritu Santo en nosotros.