Mensaje 2019-Nov-9

Es solamente “por la gracia divina por medio de Jesucristo” que el hombre puede hacer buenas obras. La justificación comienza sólo a partir de “la gracia predispuesta de Dios”, que nos llama sin ningún mérito propio. Nada nos costó, solo un acto de fe.

  • Una fe real. No se basa en sentimientos; se basa en la fiabilidad del mismo Dios; fundamenta la fe en hechos. Debe haber «un firme y seguro conocimiento de la benevolencia de Dios, hacia nosotros«. Comprender que nos salvó por su gracia; es la Palabra revelada de Dios que nos da el conocimiento esencial de la vida eterna.
  • Una Fe Salvadora. Más que fe intelectual. Pensando en el propósito que tiene y en las acciones que manifiestan libertad, es el canal por el cual recibimos la gracia de Dios. La Fe no es algo que nos ganamos. No se trata de un trabajo. No es elevándote a ti mismo hacia un ferviente terreno emocional. La fe Salvadora es simplemente tomar a Dios y Su Palabra como verdadera, aceptando lo que Él dice acerca de nuestra naturaleza pecaminosa; Su amor y la muerte de Jesús son completamente suficientes para salvarnos y mantenernos salvos por toda la eternidad.
  • Una fe Manifiesta. Un compromiso total de conocimiento de Dios que hemos recibido de Su palabra y se extendió hasta su llamado. Las acciones muestran que creemos en Él.

Cuando confiamos en Cristo, estamos haciendo un compromiso personal con Él, descansando sobre sus promesas, en Su completo sacrificio o pago por nuestros pecados para salvarnos.