Mensaje 2021-Nov-8

Serie: La estructura bíblica de la familia

La familia, instituida por Dios

El concepto de familia se introdujo desde el principio, como lo podemos evidenciar en Génesis 1:28. El plan de Dios fue que el hombre y la mujer contrajeran matrimonio y tuvieran hijos. La pareja formaría una unión de “una sola carne” (Génesis 2:24), y con sus hijos se convirtieran en una familia, la unidad fundamental de la sociedad humana.

La familia no es una institución establecida por el hombre, ha sido creada por Dios para el beneficio del ser humano, y él es responsable de administrarla. La familia, en su estructura fundamental, está compuesta por un hombre, una mujer (su esposa) y sus hijos naturales o adoptivos.

  1. Una buena familia cristiana es aquella que se alinea con los principios bíblicos y en la que cada miembro entiende y cumple con la función que Dios le ha dado.

Uno de los principios fundamentales de la unidad familiar es que involucra un compromiso ordenado por Dios para la vida de quienes la integran. El esposo y la esposa son responsables de mantener esta unidad.

  1. El primer requisito que los miembros de una familia cristiana deben cumplir es que todos ellos sean creyentes, manteniendo una verdadera relación con Jesucristo como su Señor y Salvador.
  2. La Biblia establece que el esposo ame a su esposa como Cristo amó a la iglesia, y la esposa debe respetar a su marido, y voluntariamente sujetarse al liderazgo de él en la familia. Se les encarga que críen a sus hijos en “disciplina y amonestación del Señor” (Efesios 6:4).

El liderazgo del esposo debe comenzar con su relación espiritual con Dios, y después instruir a su esposa y a sus hijos en los principios bíblicos, conduciéndolos hacia la verdad en Cristo.

  1. El padre debe proveer, también, para su familia, con la ayuda, en lo posible, de la madre; porque un hombre que no se preocupa por mantener a su familia, no puede considerarse como un verdadero cristiano.
  2. A los hijos se les da dos responsabilidades: obedecer a sus padres hasta que alcancen la edad adulta y honrarlos durante toda la vida (Efesios 6:1-3). Dios promete Sus bendiciones a quienes honran a sus padres.

El esposo y la esposa en un matrimonio cristiano deben permanecer fieles el uno al otro para toda la vida. Dios declara la igualdad de valor en que el hombre y la mujer son creados a imagen de Dios y, por lo tanto, son igualmente valiosos para Él.

Idealmente, una familia cristiana tendrá a todos sus miembros comprometidos con Cristo y con Su servicio. Cuando el esposo, la esposa y los hijos cumplen las funciones designadas por Dios, entonces la paz y la armonía reinarán en el hogar.