Mensaje 2019-Nov-8

En el transitar diario de todo seguidor de Jesús se presentan diferentes momentos de gozo y también de cansancio y desánimo. Dios como Soberano en todo el universo y su creación, conoce de estas situaciones y sabe cómo ayudarnos para que su obra siga generando bendición en la tierra y sus habitantes.

La vida de la persona que sirve a Dios no está exenta de estas circunstancias. Veamos como Dios procede en la vida del profeta Isaías y permitamos al Espíritu Santo que nos hable también a nosotros por la Palabra:

  • Un encuentro sobrenatural (Isaías 6:1-4). Dios sabe cruzarse en nuestro camino para conectarnos con Él, con actos sobrenaturales. En preparación del llamamiento de Isaías para ser el profeta que proclamaría el juicio venidero, Dios le dio una visión tan abrumadora de Su santidad majestuosa, que lo dejó apesadumbrado con respecto a su propia pecaminosidad. Esta visión de la santidad de Dios recordó al profeta su propia indignidad que merecía el juicio divino.
  • Un clamor profundo (Isaías 6:5). Somos resultado de una oración.
  • Respuesta divina y compasiva (Isaías 6:6-7). La manifestación del amor de Dios se hace presente cada día.
  • Respuesta humana y comprometida (Isaías 6:8). “Heme aquí, envíame a mí”: esta respuesta hace evidente la disposición humilde y la confianza plena del profeta; aunque estaba muy al tanto de su pecado, estaba disponible para Dios. El llamado de Dios toca nuestro corazón; enamorarnos de Dios nos lleva a comprometernos con Él.

Si bien es cierto que hay momentos de desánimo, es bueno tener la certeza que Dios tiene una maravillosa forma de ayudarnos a salir en victoria de esos estados, dispuestos a servir.

No debemos temer a las crisis de fe, pues el Señor tiene todo bajo control (Habacuc 2:20 NVI).