Mensaje 2021-Nov-7

Serie: Cuidado de la niñez

Los padres como maestros

Dios ha colocado en la vida de cada hombre y mujer, como padres, una gran responsabilidad: ser el maestro de sus hijos. El padre como maestro de sus hijos, les enseña:

  1. A través del ejemplo: “Sigan mi ejemplo, así como yo sigo el ejemplo de Cristo” (1 Corintios 11:1 PDT). En este importante aspecto, cabe preguntarnos: ¿Cómo padres podemos decir lo mismo que el apóstol pablo? ¿Estamos dando ejemplo a nuestros hijos en la forma en que tratamos y honramos a nuestro cónyuge? ¿Somos honestos en nuestros negocios? ¿Tenemos una verdadera intimidad con Dios?
  2. A través de la disciplina (Hebreos 12:5-11): El amor debe caracterizar toda disciplina, y el propósito central de ella es que los hijos lleguen a ser personas que honren a Dios con sus pensamientos, palabras y acciones.
  3. A través de los principios de la disciplina. La disciplina es una forma importante de enseñanza; pues la palabra disciplina significa “hacer un discípulo”. Dios quiere usar a los padres para ejercitar Su autoridad y amoroso poder para que los hijos puedan tener una vida feliz y productiva.

Los principios de la disciplina son: amor (Proverbios 3:11-12);  necesidad de ella (Proverbios 5:23); a temprana edad (Proverbios 13:2); a tiempo (Proverbios 19:8); oportuna restricción y recompensa (Proverbios 23:13-14); alivio para los padres (Proverbios 29:17).

  1. A través de preceptos de Dios. Debemos poner en práctica lo que el Señor dice en Deuteronomio 6:4-9:
    1. Definir una noche semanal de oración familiar para orar por propósitos personales y espirituales.
    2. Orar cada día por y con nuestros hijos.
    3. Utilizar el libro de Proverbios para meditar cada día.
  2. A través del sacerdocio como padres: presentar a Dios a nuestros hijos para que sean usados conforme a los propósitos que Él tenga para ellos, enseñándoles la Palabra y motivándolos a la adoración.

Que Dios nos bendiga y nos enseñe el camino por donde debemos andar en el papel de padres, y nos ayude a guiar a nuestros hijos por el sendero que los llevará a Dios.

Como padres, Dios nos ha encargado ser maestros para instruir a nuestros hijos y guiarlos a que se cumplan Sus propósitos en ellos.