Mensaje 2019-Nov-7

Una de las sensaciones más placenteras es mirar desde la montaña el amanecer, el sol naciente que en minutos permite ver el espectro de hermosos colores. Mirar el horizonte pensando: ¿Cómo será el día de hoy?

El salmista contemplando su alrededor se preguntó ¿De dónde vendrá mi socorro? ¿Estaría en las montañas que formaban un escudo protector a la gran ciudad de Jerusalén?, o ¿estaría en sus fuertes murallas?, o “¿De dónde vendrá mi ayuda?

  • “Lo que mis ojos pueden ver”: “Alzaré mis ojos a los montes” ¿Miramos lo negativo, lo crítico, los intentos de vida, miramos lo que está delante de nuestros ojos, a través de los lentes de quienes somos; en el plano de lo cotidiano? ¿lo humano? David miro más allá, alzó su mirada sobre las circunstancias, a lo alto, lo que Dios ve.
  • “¿De dónde vendrá mi socorro?” Al examinar el alrededor podemos examinarnos a nosotros mismos, y si somos sabios y honestos deberíamos llegar a la conclusión que llegó el salmista: “Mi socorro viene del Señor, el que hizo los cielos y la tierra”. Solo Dios puede cambiar el pasado y reprogramar las actitudes frente a las experiencias.

Debemos reconocer que nuestra vida viene de Dios y que además es quien la sustenta; a su vez podemos confiar que Él es todopoderoso y soberano para socorrer a todo aquel que con corazón humilde se allega a Él.