Mensaje 2019-Nov-6

Un precio muy alto

Cuando se ama a alguien, se tiene una buena razón. No se ama de manera caprichosa. Al llevar este pensamiento a nuestra vida de fe y relación con Dios, encontramos en la Biblia bastantes argumentos para amar a Dios y a nuestro prójimo. El profeta Isaías 700 años antes de los eventos de la venida de nuestro Salvador, tiene la revelación de su sacrificio para mostrar el amor sin igual por el hombre y así redimirlo.

¿Tiene precio tu salvación? Sí, costó la vida de Jesús. ¿Qué beneficios tenemos? Analicemos el texto de Isaías:

  • Herido por nuestras rebeliones. Todos los sacrificios del Antiguo Testamento no fueron suficientes para satisfacer las demandas de Dios. Pero el sacrificio del Señor Jesús es suficiente.
  • Golpeado por nuestras maldades. Toda rebelión produce una consecuencia dolorosa, pero el Mesías prometido vino a tomar nuestro lugar.
  • Sufrió en nuestro lugar y recibimos la paz. Jesús nos amó y lo demostró con su vida, muerte y resurrección. Estas acciones cuando las creemos y vivimos su significado, nos llevan a un estado de tranquilidad y paz que sólo nuestro Salvador nos puede dar.
  • Por sus heridas fuimos sanados. El profeta nos describe que la obra redentora de Cristo es de amplia bendición para quienes la reciben y valoran, pues va más allá de la restauración de la comunión con el Padre, y el pasar por alto nuestros pecados, nos trae sanidad en todos sentidos. El precio pagado por nuestra salvación fue muy alto y como tal debemos valorarlo, disfrutarlo y compartirlo con nuestro prójimo.

Somos el objeto del amor de Dios y la razón por la que Jesús dio su vida en la cruz. Su entrega y sacrificio fue el precio para nuestra Salvación. ¡Qué precio tan alto!