Mensaje 2019-Nov-30

Un hombre estaba en su automóvil esperando que cambiara la luz del semáforo, cuando otro vehículo le golpeó fuerte por detrás. Cuando salió de su auto se encontró con una mujer joven al volante que lloraba a lágrima viva.

Lo siento de veras –le dijo-, discúlpeme. No puedo creer que haya hecho esto. Mi esposo me va a matar, me regaló este auto y ya lo he estropeado. El hombre trató de calmarla y animarla, pidiéndole que le mostrara su póliza de seguro. La joven busca los documentos del auto en la guantera y junto al seguro encuentra una nota del esposo que decía: “Mi amor, en caso de accidente recuerda que yo te amo a ti, no al automóvil”. Así es el amor de Jesús que nos dice: “En caso de accidente recuerda que Yo te amo”.

Aquí la Biblia invita a que cada persona sea capaz de captar el significado de la anchura, la profundidad, la longitud y la altura del amor de Cristo. Es como si Pablo nos invitara a mirar al universo, al cielo infinito sobre nosotros, a los horizontes ilimitados a cada lado, a la profundidad de la tierra y de los mares por debajo de nosotros, y dijera: «El amor de Cristo es tan inmenso como todo eso»

  • La anchura del amor de Dios se extiende por todo el mundo e incluye a todos los que Él ha creado: “El Señor es justo en todos sus caminos y bondadoso en todas sus obras” (Salmo 145:17 NVI).
  • Dios nunca ha creado a una persona que Él no ame. Él te creo y te ama, y Dios ¡no hace basura! Te ama incondicionalmente. Él te ama muchísimo.
  • Todos le importamos a Dios. De hecho, lo vemos en la vida de Jesús, que Él ama incluso a los difíciles de amar y a aquellos que pueden sentirse despreciados. ¿Quieres conocer el secreto de la autoestima? Aquí está: Si quieres confianza, entonces comprende cuánto le importas a Dios. Si Dios te ama, ¿qué te importa lo que piensen los demás?

Porque Dios te ama, no hay necesidad de demostrar tu valor. No tenemos que usar cierto tipo de ropa para sentirnos que estamos bien, o conducir un cierto tipo de auto para popularizar nuestro ego. No necesitamos los símbolos del estatus. ¡Dios te ama!

¡No hay lugar en el que estés, donde no esté el amor de Dios!