Mensaje 2021-Nov-3

Serie: Cuidado de la niñez

Enseñar a los niños a amar y obedecer a Dios

Este pasaje establece un patrón que nos ayuda a relacionar la Palabra de Dios con nuestra vida diaria. Tenemos que amar a Dios, pensar constantemente en sus mandamientos, enseñar estos mandamientos a nuestros hijos y vivir cada día según los principios de Su Palabra. Dios enfatiza la importancia de que los padres enseñen la Biblia a sus hijos. No se puede delegar esta responsabilidad a la iglesia o las escuelas cristianas.

Dios anhela que le conozcamos y le amemos desde nuestra niñez. Los padres somos responsables de enseñar a nuestros hijos a amar a Dios con todo el corazón, con toda el alma y con todas las fuerzas. ¿Cómo se puede hacer esto?:

  1. Recordar la relación entre padres e hijos. Esta relación es tan importante para Dios que se pone a Sí mismo como ejemplo de Padre. Esto nos da una idea de la clase de padres que el Señor espera que seamos.
  2. Con el ejemplo. Si los niños ven que nuestro amor a Dios y el deseo de agradarle son la base de nuestras acciones, aprenderán a vivir una vida que glorifique a Dios.
  3. Leer y memorizar la palabra de Dios en familia. En la Biblia encontramos palabras de vida que nos enseñan lo que agrada a Dios y lo que nos transforman. Según vamos creciendo enfrentamos nuevos retos. Si en esos momentos recordamos un versículo bíblico aprendido durante la niñez, recibiremos al instante la palabra necesaria de sabiduría, ánimo o sanidad.
  4. Obedecer a la Palabra. En la Biblia hay varios versículos que animan, alientan e instruyen a los padres de cualquier época, para guiar a sus hijos en el bien y para disciplinarlos en la obediencia y la observancia de las instrucciones de Dios (Proverbios 3:11-12; Proverbios 22:6; Hebreos 12:10-11).

El propósito de la disciplina paterna es ayudar en el crecimiento de los hijos. Los padres debemos actuar en amor, tratando a nuestros hijos como Cristo trató a las personas que amó. Esto es vital en el desarrollo de los hijos y en el concepto que tengan del Señor.

El llamado categórico de Dios a todos los padres es que no hagan enojar a sus hijos con la forma en que los tratan; sino a criarlos con la disciplina e instrucción que proviene del Señor.