Mensaje 2020-Nov-3

SOLA FE (Sola FIDE)

La salvación es otorgada por medio sólo de la fe. Esto en contraposición a las doctrinas que enseñan que la salvación puede ser merecida, o «ganada» (o siquiera «ayudada») por obras humanas.

La salvación, entonces, sólo puede ser recibida cuando ponemos nuestra fe en Aquel que murió por nosotros, excluyendo la posibilidad de que nuestras obras puedan contribuir.

La Biblia nos enseña que las buenas obras no nos justifican delante de Dios y que la salvación se obtiene solamente al poner nuestra fe en que Jesucristo sufrió el castigo que nosotros merecíamos por nuestros pecados. Al confiar en Jesús, nosotros somos considerados justos delante de Dios por la justicia de Cristo.

No existe decisión humana ni esfuerzo personal que anule la distancia que hay entre la perfección moral de Dios y la conducta imperfecta del hombre. Somos salvos solo por creer y aceptar lo que Dios ha hecho por nosotros, a través de Su Hijo Unigénito Jesucristo. Las buenas obras no compran la vida eterna, no obstante, son importantes para crecer en la santificación después de lograr la salvación, por la fe en el plan de Dios. ¿Por qué el plan de Dios determina que la salvación es solo por fe?:

  • La fe excluye la arrogancia del esfuerzo personal, porque la fe no es algo que hacemos.
  • La fe enaltece lo que Jesucristo ya hizo, no lo que hace el hombre.
  • La fe evidencia que no podemos cumplir con la Ley ni satisfacer las exigencias de Dios.
  • La fe se fundamenta en nuestra relación con Dios, no en lo que hagamos por Dios.

La Confesión de Fe Westminster establece, “La Fe, así recibida y reposada en Cristo y su justicia, es el único instrumento de justificación; aunque esta no actúa sola en la persona justificada, sino que está siempre acompañada de todas las demás gracias salvíficas; no siendo una Fe muerta, sino más bien, una Fe que obra por el amor”.

De la misma manera, la Confesión Ginebra señalo la necesidad para aquellos justificados por fe diciendo, “Confesamos que la entrada que tenemos a los grandes tesoros y riquezas de la bondad de Dios que nos es asegurada es por fe; como también, con confianza cierta y seguridad de corazón, creemos en las promesas del evangelio, y recibimos a Jesucristo como nos es ofrecido por el Padre y nos es descrito por medio de la Palabra de Dios (Artículo11)”.

Y También la Escritura dice:

Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios por medio de nuestro Señor Jesucristo; por quien también tenemos entrada por la fe a esta gracia en la cual estamos firmes, y nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.

(Romanos 5:1-2)

La confianza de la fe realiza lo que nunca podría conseguir el esfuerzo por producir las obras de la Ley: le da al hombre la paz con Dios. Jesús nos introduce a la presencia de Dios mismo; nos abre la puerta de acceso a la presencia del Todopoderoso. Y cuando se abre esa puerta, lo que encontramos es la Gracia; no condenación, ni juicio, ni venganza; sino la eterna, inmerecida e increíble amabilidad de Dios.