Mensaje 2019-Nov-25

¿Un nuevo despertar?

Se está diseminando por las redes y diversos medios de comunicación el mensaje de “un nuevo despertar” de la sociedad, principalmente a nivel latinoamericano, y ahora en las principales ciudades de Colombia. En este contexto nos podemos sentir motivados a participar de las marchas, las protestas pacíficas y las manifestaciones, golpeando las cacerolas, ollas y botellas. Sin embargo, también deberíamos sentirnos motivados a pensar que somos buenos para pedir, reclamar, criticar y exigir de otros, cambios y nuevas políticas, pero olvidamos que somos muy malos para dar y para autoevaluarnos. Será que, ¿miramos la paja en el ojo del otro y no vemos la viga que tenemos en el nuestro?, como Jesús una vez dijo.

Exigimos que se acabe la corrupción, pero seguimos comprando música, películas y ropa “pirata”; pedimos que no se roben los recursos, pero aprovechamos cualquier oportunidad para apropiarnos de lo que no es nuestro; solicitamos que el gobierno trate bien al pueblo, pero como jefes, líderes o amas de casa maltratamos a nuestros subalternos y a quienes nos sirven; pedimos respeto de nuestros derechos, pero violamos los derechos de los demás cuando por causa de las “justas protestas” bloqueamos una vía pública e impedimos que los otros que también tienen derechos, circulen libremente, o nos parqueamos donde está prohibido o nos pasamos el semáforo en rojo, porque no vienen carros o no hay peatones; pedimos un trato justo, pero no cuidamos a nuestros niños e irrespetamos a nuestros padres que necesitan de nosotros o a nuestros ancianos que ya no se pueden valer por sus propios medios; criticamos el comportamiento de otros, pero cuando tenemos oportunidad de demostrar lo que debiéramos ser, lo hacemos con incorrectas palabras y actitudes inadecuadas; exigimos que otros cuiden lo que se les ha encargado, pero tratamos con desdén lo que nos ha sido encomendado.

Es el momento que dejemos de mirar para el exterior y miremos nuestro interior, que reflexionemos, porque el cambio no está afuera sino dentro, que cuando cambiemos nosotros podemos ver el cambio en los otros y exigirlo si no lo han hecho.

Es mejor pensar en un “nuevo nacimiento” en vez de un “nuevo despertar”, porque es mejor nacer de nuevo interiormente que despertar viendo de manera diferente el exterior; un “nuevo nacimiento” que implique dejar lo malo atrás y encausar la vida con nuevos objetivos, olvidar las incorrectas actitudes y hacernos de nuevas que modifiquen nuestro proceder, dejar de lado lo malo y renacer a lo bueno, que busquemos a Dios y no nos olvidemos de Él.

Es mejor pensar que solo vale la pena: creer en Aquel que ya lo hizo todo por nosotros, y apegarnos a Sus enseñanzas; que nuestra esperanza solo está en Jesús y en Él encontramos toda respuesta; que practiquemos lo que el apóstol Pablo nos recomendó: “Orar sin cesar” (1 Tesalonicenses 5:17).

Esta es la mejor y única protesta que vale, la única que se apoya en el poder del Todopoderoso, en Aquel que puede cambiar cualquier circunstancia, en el que ostenta toda autoridad, en el que debe recibir toda honra… RNCh.