Mensaje 2021-Nov-24

Serie: Tendencias sociales e ideológicas (Feminismo)

La Biblia y el feminismo

La Real Academia Española (RAE) define el feminismo como “una ideología que defiende que las mujeres deben tener los mismos derechos que los hombres”; como creyentes debemos estar de acuerdo con esto porque el varón y la hembra fueron creados a la imagen de Dios.

Sin embargo, en otras fuentes se describe que el objetivo del feminismo es “la reivindicación de los derechos femeninos, así como cuestionar la dominación y la violencia de los varones sobre las mujeres y la asignación de roles sociales según el género”; esta afirmación va en contra de la idea de Dios cuando creó al hombre y a la mujer.

De acuerdo con la corriente feminista de la actualidad, se experimenta una búsqueda frenética de aceptación de los matrimonios de un mismo sexo y la legalización del aborto. Además, la mujer es exhortada a hacer con su cuerpo lo que quiera, y a ignorar la Palabra de Dios que especifica que sea el hombre el que marque los pasos en el cortejo y en la relación de pareja.

De igual forma, critica que el vivir de la mujer dentro del rol de esposa y madre ha sido opresivo, y por lo tanto exige que debe ser liberada. Proclama, también, que al ser creadas iguales al hombre, la jerarquía debe ser anulada, y consecuentemente, en la práctica, el hombre o la mujer indistintamente pueden ejercer roles de liderazgo en el hogar, en la empresa y en la iglesia.

Pero, el Señor Jesucristo nos dijo que conoceremos la verdad y la verdad nos hará libres (Juan 8:32); la verdad es Él, y Él, en Su Palabra, ha plasmado Su voluntad; la cual nos dice que si queremos vivir en libertad, lo tenemos que hacer conforme a lo establecido por nuestro Creador. En este sentido, dos (2) grandes verdades se desprenden de Génesis 1:27.

  1. El hombre y la mujer son seres de igual valor por ser creados a la imagen de Dios.
  2. Son dos seres distintos, uno varón y otra hembra.

Es decir, el hombre y la mujer son de igual valor pero conforme a su diseño tienen roles diferentes, porque Dios planeó que fuera el trabajo complementario de ambos lo que hiciera que Su Imagen se reflejara perfectamente. A la luz de esta verdad, la mujer no debe considerarse que ella ha sido relegada a un rol de segunda clase, aunque algunos hombres la hagan sentir de esa manera.

El valor de la mujer viene de Dios y no de lo que piensa y afirma el mundo y sus ideologías.