Mensaje 2020-Nov-19

Llamados a servir a otros

Al final de nuestra vida aquí en la tierra, nos presentaremos ante Dios y Él va a evaluar lo bien que obramos y servimos a otros con nuestra vida. Recordemos las palabras de Pablo: “Cada uno de nosotros dará a Dios cuenta de sí mismo” (Romanos 14:12 NTV).

Un día Dios contrastará la cantidad de tiempo y energía que gastamos en nosotros mismos en comparación con lo que hemos invertido en el servicio a los demás.

En ese momento, todas nuestras excusas por egocentrismo sonarán huecas: “yo estaba demasiado ocupado” o “yo tenía mis propias metas” o “estaba preocupado con el trabajo, divertirme, o prepararme para la jubilación”. Para todas estas excusas Dios tendrá una respuesta contundente: “Te cree, te salvé, te llamé y te mandé a vivir una vida de servicio. ¿Qué parte de esto no entendiste?”:

  1. La Biblia advierte a los incrédulos, “Pero los que por egoísmo rechazan la verdad para aferrarse a la maldad recibirán el gran castigo de Dios” (Romanos 2:8 NVI), pero para nosotros como cristianos significará una pérdida de recompensas eternas, sin dejar de mencionar el descontento de Dios por nuestra conducta.
  2. Nosotros sólo estamos plenamente vivos cuando estamos ayudando a los demás. Jesús dijo: “Porque el que quiera salvar su vida la perderá; pero el que pierda su vida por mi causa y por el evangelio la salvará” (Marcos 8:35 NVI).

Esta verdad es tan importante que se repite cinco veces en los Evangelios (Marcos 8:35; Mateo 10:39, 16:25; Lucas 9:24, 17:33). Si no estamos sirviendo, apenas estamos existiendo, porque la vida es para el ministerio.

¡Dios quiere que aprendamos a amar y servir a otros desinteresadamente!