Mensaje 2020-Nov-18

Salvos para servir

Muchas personas piensan que están demasiado ocupadas o tienen demasiadas responsabilidades para dedicarse a servir a los demás; pero nosotros, como seguidores de Jesús, fuimos salvos para servir a Dios. Dios nos redimió para que pudiéramos hacer Su “obra santa”. No somos salvos por el servicio, sino que somos salvos para el servicio. En el Reino de Dios, tenemos un lugar, un propósito, un rol y una función que cumplir. Esto le da a nuestra vida un gran significado y valor.

Jesús pagó con su propia vida para comprar nuestra salvación. La Biblia nos recuerda: “Porque hemos sido comprados por precio; glorifiquemos, pues, a Dios en nuestro cuerpo y en nuestro espíritu, los cuales son de Dios” (1 Corintios 6:20 RVA):

  1. No servimos a Dios por sentimientos de culpa o miedo o incluso por deber, sino por el gozo y la profunda gratitud que sentimos por lo que Él ha hecho por nosotros. Le debemos nuestras vidas. A través de la salvación nuestro pasado ha sido perdonado, nuestro presente tiene significado y nuestro futuro está asegurado. A la luz de estos increíbles beneficios Pablo concluye: “Por eso hermanos, puesto que Dios nos ha mostrado tanta misericordia, les ruego que entreguen todo su ser como sacrificio vivo a Dios” (Romanos 12:1a PTD).
  2. El apóstol Juan nos enseñó que nuestro servicio de amor a los demás, demuestra que somos verdaderamente salvos. Él dijo: “Si amamos a nuestros hermanos creyentes, eso demuestra que hemos pasado de muerte a vida” (1 Juan 3:14 NTV).

Si no tenemos amor por los demás, ningún deseo de servirles y sólo nos preocupamos por nuestras necesidades, entonces debemos preguntarnos si Cristo está realmente en nuestra vida. Un corazón salvo es un corazón que quiere servir y quiere honrar a Dios.