Mensaje 2019-Nov-18

El apóstol Pablo había sido encarcelado en Filipos (Hechos 16:23-24), echado de Tesalónica (Hechos 17:10), sacado a escondidas de Berea (Hechos 17:14), vilipendiado en Atenas (Hechos 17:32), juzgado como insensato en Corinto (1 Corintios 1:18; 1 Corintios 1:23), y apedreado en Galacia (Hechos 14:19), pero siempre se mantuvo ansioso de predicar el evangelio en Roma, el núcleo del poder político y la religión pagana de su tiempo. Ni la ridiculización, ni las críticas, ni la persecución física pudieron mitigar su denuedo.

Aunque el mensaje sonara como una locura para algunos (1 Corintios 1:18), el evangelio es eficaz porque viene cargado con la omnipotencia de Dios. Solo el poder de Dios puede vencer la naturaleza pecaminosa del hombre y darle una vida nueva. El poder del evangelio libra a las personas de la perdición (Mateo 18:11), de la ira de Dios (Romanos 5:9), de la ignorancia espiritual voluntaria (Oseas 4:6; 2 Tesalonicenses 1:8), de la indulgencia maliciosa en el pecado (Lucas 14:26), y de las tinieblas de la religión falsa (Colosenses 1:13; 1 Pedro 2:9). Las rescata del castigo definitivo por su pecado, es decir, la separación eterna de Dios y el castigo eterno.

Al que cree por fe en el poder del Evangelio, en la obra de Cristo en la cruz, no solo recibe el perdón de sus pecados, sino que también logra la salvación y Dios le da la potestad de ser hijo de Dios (Juan 1.12). La fe no solo es un acontecimiento histórico que sucede una vez, sino una condición perseverante y continua. La verdadera fe que salva es sobrenatural, un don gratuito de Dios que Él mismo deposita y produce en el corazón, y es el único medio por el cual una persona puede apropiarse de justicia verdadera.

La fe salvadora consiste en tres elementos:

  • Mental: la mente entiende el evangelio y la verdad acerca de Cristo (Romanos 10:14-17),
  • Emocional: la persona manifiesta que ha acogido la veracidad de esos hechos con tristeza por el pecado y gozo por la misericordia y la gracia de Dios (Romanos 6:17; Romanos 15:13) y
  • Volitivo: el pecador somete su voluntad a Cristo y confía solo en Él como la única esperanza de salvación.

La fe genuina siempre producirá obediencia auténtica.

En la historia de la humanidad son muchos los ejemplos de líderes que se han trastornado con el poder político, económico y religioso. El verdadero poder es aquel que brinda esperanza al afligido y menesteroso. Solo Dios tiene y ejerce este poder en favor de la humanidad:

  • El evangelio de Jesús se manifiesta en amor y compasión (Juan 3:16).
  • El evangelio de Jesús tiene el propósito de salvar al hombre que estaba bajo condenación (Romanos 6:23).
  • El evangelio de Jesús rompe barreras religiosas, raciales y culturales.
  • El evangelio tiene poder para transformar vidas y a nuestra sociedad; razón por la cual debemos vivirlo con dedicación y excelencia.

A medida que se proclama el Evangelio, el prójimo es beneficiado y el reino de Dios se establece en la tierra. Necesitamos vivir el evangelio de Jesús y prepararnos para los cambios que sucederán como consecuencia del poder trasformador de éste.