Mensaje 2020-Nov-12

Perfectos de camino

Este es el salmo y el capítulo más largo de la Biblia. Quizás el salmista (probablemente Esdras) lo escribió como una reflexión repetitiva acerca de la perfección de la Palabra de Dios y de la forma en que nos ayuda a permanecer íntegros y a crecer en la fe.

Casi todos los versículos mencionan el término Palabra de Dios o un sinónimo. Tal repetición era común en la cultura hebrea. No existían copias particulares de las Escrituras para leerlas como lo hacemos hoy nosotros, así que entre la gente común, la Palabra de Dios se memorizaba y se transmitía en forma oral. La estructura de este salmo permitió la fácil memorización:

  1. Doblemente bendecidos son los que viven con constancia y consagración, según la Palabra del Señor; porque su compromiso y su intención es que sea obedecida, manteniendo un comportamiento íntegro en todo sentido.
  2. El Salmo 119 puede considerarse como la descripción de la experiencia del creyente. Este salmo muestra que los de conducta intachable, que caminan bajo los preceptos de Dios, son los verdaderamente bienaventurados y complacidos.
  3. Vemos aquí la correlación que hay entre «prosperidad» y «obediencia», y la tremenda equivocación que tienen los incrédulos cuando piensan que una conducta santa es necia o aburrida. ¡Es todo lo contrario! No hay nada tan sabio y «agradable» como cumplir con amor la voluntad de Dios, pues la obediencia es el vínculo con que la imposibilidad del hombre se une a la omnipotencia de Dios: «Todo lo puede el que hace lo que Dios quiere».

Es necesario concentrar el esfuerzo mental y corporal, buscando de todo corazón el conocimiento de Dios.

La misericordia de Dios que perdona en Cristo, es la única fuente de la felicidad para el pecador. Son bienaventurados los que son preservados libres de la contaminación del pecado, los que simplemente creen los mandatos de Dios y confían en sus promesas. Los santos evitan cuidadosamente todo pecado; están conscientes de los obstáculos del mundo que los puede apartar de los senderos de Dios, para tomar las decisiones correspondientes que encausen su caminar.