Mensaje 2020-Nov-11

Vivir para Cristo

Así como las plantas reciben nutrición del suelo a través de sus raíces, así también nosotros recibimos fortaleza del Señor. Cuanto más dependan nuestras vidas de Él, menos serán las posibilidades de que seamos engañados por aquellos que falsamente claman tener respuestas para la vida. Si Cristo es nuestra fortaleza, seremos libres de las regulaciones humanas.

Aceptar a Jesús como el Señor de nuestra vida es el comienzo de una nueva vida con Él. Pero debemos continuar siguiendo sus enseñanzas para prevalecer, edificarnos y fortalecernos en Su fe. El Señor desea guiarnos y ayudarnos cada día en todas las circunstancias que vivamos o los problemas que enfrentamos. Podemos vivir para Cristo al:

  • Dedicar nuestra vida y someternos a Su voluntad;
  • Buscar aprender de Él, de Su vida y de Sus enseñanzas; y
  • Reconocer cada día el poder del Espíritu Santo en

Para animarnos en nuestro desarrollo cristiano debemos recordar que Dios nos ha establecido firmemente en Cristo, y continúa edificándonos en Él, habiendo sido enseñados por Su Palabra. Como miembros de la verdadera Iglesia debemos caminar teniendo como referencia las enseñanzas de Jesús, y vivir vidas total y consistentemente en Su presencia. Cristo debe ser al mismo tiempo, la fuente de la vida cristiana y el fundamento de nuestra estabilidad.

No podemos edificar ni crecer en Cristo, si primero, no estamos arraigados o fundamentados en Él. Estando afirmados en la fe podemos crecer y mejorar más y más en ella.

Dios ya está actuando poderosamente y, mientras vivamos bajo el señorío de Jesús, debemos estar creciendo en buenas acciones. La señal distintiva de la verdadera Iglesia es una gratitud sobreabundante. La acción de gracias es la nota constante y característica de la vida de todo seguidor del Señor.