Mensaje 2020-Nov-10

Siempre vigilantes

Los leones atacan al animal joven, solitario o herido; seleccionan a los animales que están solos o distraídos. La Biblia nos previene que Satanás actúa de manera similar; nos ataca cuando estamos débiles, en sufrimiento o persecución; cuando nos sentimos solos, abandonados o enfrentando dificultades; cuando estamos sumergidos en nuestros problemas hasta el punto de que olvidamos estar atentos al peligro.

En todas estas circunstancias es cuando especialmente somos vulnerables a los ataques de Satanás. Estos son los momentos en los cuales debemos mantenernos más conectados con Dios, a través de la oración y del estudio de Su Palabra. Con el poder del Espíritu Santo podemos resistir al diablo y mantener nuestros ojos en Cristo; así Satanás «huirá de nosotros» (Santiago 4:7).

Todo el plan de Satanás es devorar y destruir a las personas. Él siempre está maquinando a quien cazar para llevarlo a la ruina eterna, sin embargo:

  1. Nuestro deber como hijos de Dios es ser sobrios; sospechar del peligro constante de este enemigo espiritual, evitar con atención y diligencia sus designios. Mantenernos firmes y seguros, por nuestra condición de hijos de Dios y la presencia del Espíritu Santo en nosotros.
  2. Una confianza firme en el cuidado constante de Dios no significa que los creyentes vivamos sin cautela. Las fuerzas malignas que arremeten contra nosotros como seguidores de Jesús hacen necesario que nos mantengamos siempre alerta y a la defensiva.

Diablo es una palabra griega que significa “calumniador”; es un enemigo malicioso que ultraja y maldice a los creyentes. Junto a sus fuerzas infernales siempre se mantiene activo y busca oportunidades para acosar al creyente con tentación, persecución y desánimo. En su papel de minar la fe, el demonio calumnia a Dios ante los hombres, y a los hombres ante Dios. Hará todo lo que le sea posible para arrastrar al cristiano y sacarlo de su comunión con Cristo así como del servicio a Él. Además acusa todo el tiempo a los creyentes ante el trono de Dios, en un intento por convencer a Dios de que los abandone.

Por ello, el cristiano debe ser vigilante ya que está siempre envuelto en una guerra espiritual. Los hechos de esta guerra son:

  • Hay un enemigo, el demonio;
  • Busca oportunidades para destruir a los cristianos;
  • La forma de vencerlo es la resistencia;
  • Esa resistencia se basa en la confianza en Dios y en la oración;
  • También se basa en el conocimiento de que no estamos solos en la lucha, contamos con el Espíritu Santo;
  • El resultado depende de Dios, quien, debido al destino final que tiene para nosotros, cubrirá todas las necesidades en el camino;
  • Dios tiene poder para siempre, es el Todopoderoso y es nuestro gran Ayudador.

¡La oración es el principal instrumento para mantenernos protegidos!