Mensaje 2021-Nov-1

Serie: Cuidado de la niñez

Los niños son una bendición de Dios

El carácter de Dios está dentro de la formación de cada persona; es Su mano poderosa en el proceso maravilloso de la creación y la procreación de los seres humanos. Por ello, debemos tener tanto respeto por nosotros mismos como lo tiene nuestro Hacedor.

Todos somos importantes para Dios y Él nos ama desde el mismo momento en que fuimos concebidos en el vientre de nuestra madre; sin embargo, los niños parecen tener un lugar especial en el corazón del Dios Altísimo.

  1. Dios nos creó y nos formó: Dios creó cada parte de nuestro ser, nos formó tal y como Él se lo propuso. Y Él se deleita al vernos nacer, crecer y usar para bien todos los talentos y los dones que Él ha puesto en nosotros.

Cada uno de nosotros es único y especial para Dios; Él nos formó con mucho amor y gran detalle. Nuestro corazón debería saltar de gozo en adoración cada vez que recordemos esto: somos creación especial y maravillosa para Dios, y Él se deleita en nosotros (Salmo 139:14).

  1. Dios estuvo en el primer momento: Dios nos conoce desde el mismo momento de la concepción, cuando éramos tan pequeños que nadie nos podía ver y ni siquiera nuestros padres sabían de nuestra existencia. Los seres humanos somos únicos, hechos a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1:27). Él nos ama mucho más de lo que podemos imaginar y por Su amor y misericordia cuida de nosotros. Él ha diseñado cada uno de nuestros días desde el instante inicial y tiene planes de bien para todos (Jeremías 29:11).
  2. Los hijos son una bendición, son herencia de Dios y recompensa para nuestras vidas. No debemos ver a los hijos como una carga o como una responsabilidad difícil de asumir; todo lo contrario, debemos amarlos y criarlos en el temor del Señor. Es un gran privilegio y honor que Dios nos conceda hijos, verlos crecer y acompañarlos en cada una de las etapas de su vida.

Somos llamados por el Creador para asumir la responsabilidad de conducir a nuestros niños por el camino del bien, enseñarles a obedecer Su Palabra y acompañarlos a crecer en estatura, conocimiento y sabiduría delante de Dios. Los niños son un regalo que viene del cielo y el Señor nos los encarga para que los criemos en el temor de Dios.