Mensaje 2019-Nov-1

Así que hemos sido enviados para hablar en el nombre de Cristo. Es como si Dios estuviera llamando a la gente a través de nosotros. Hablamos por Cristo cuando les rogamos a ustedes que se reconcilien con Dios.

(2 Corintios 5:20 PDT)

Jesús murió por nuestros pecados y nos invita a entrar en su familia, nos da Su Espíritu y somos enviados al mundo para que demos a conocer Su obra de redención.

En la época de Pablo, cuando escribe la segunda carta a los corintios, el término “enviado o embajador” describía a un hombre experimentado que servía como representante de un rey en otros países. El apóstol definió así su función y la función de todos los creyentes, como mensajeros del evangelio que representan en la tierra al Rey del cielo y que motivan a las personas de todo el mundo que se reconcilien con Dios.

Un verdadero creyente en Cristo, como embajador en el mundo, vive en el mundo; toma parte en la vida y las actividades del mundo; pero es ciudadano del Cielo. En las decisiones y consejos del mundo, la suya debe ser la voz de Cristo que presenta Su mensaje en aquella situación.

  • Tenemos las noticias más extraordinarias del mundo y compartirlas es la mayor generosidad que le podemos mostrar a alguien (Hechos 10:1-8 NVI).
  • Nuestra misión es importante para la eternidad, nada de lo que hagamos importará tanto como ayudar a que las personas encuentren una relación con Dios. Así que no te quedes callado (a) sabiendo cuál o mejor quién es la cura para las vidas de las personas: ¡JESÚS!

¡Tú puedes hacer la diferencia!