Mensaje 2020-May-09

La Palabra, inspirada por Dios

Las Escrituras no son una recopilación de ideas humanas, leyendas, relatos o simplemente historias acerca de Dios. Es un compendio de libros inspirados por Dios en las mentes de los autores humanos. Por medio del Espíritu Santo, Él reveló Su naturaleza y Su plan a escritores escogidos que redactaron Su mensaje para Su pueblo.

Los autores bíblicos escribieron desde su experiencia personal, histórica y cultural. Aunque utilizaron sus propias capacidades, intelecto, idioma, y expresión, escribieron lo que el Señor les indicó. Este proceso se denomina inspiración divina. La Biblia es absolutamente confiable, porque Dios gobernó el proceso e iluminó a las personas para que escribieran exactamente el mensaje que Él quería que escribieran.

1.  Toda y cada una de las partes de la Escritura es inspirada por Dios, lo que nos da a entender que Dios intervino de forma sobrenatural en el desempeño psicológico-espiritual de los sagrados escritores, moviendo sus facultades superiores (mente, corazón, memoria y voluntad), de tal forma que ellos pensaran y escribieran sólo y todo lo que Dios había definido, haciendo que cada uno, al mismo tiempo, se apoyara de la formación e información que ya poseía , con lo que el estilo personal queda respetado.

Con base en los principios fundamentales de la hermenéutica, es imprescindible precisar que de este carácter inspirado, propio de la Sagrada Escritura, participan únicamente los documentos originales en los idiomas hebreo, arameo y griego.

2.  Porque es inspirada y confiable, debemos leerla y aplicarla a nuestras vidas. La Biblia es la norma para probar todo aquello que pretende ser verdad. Nos protege de las enseñanzas falsas y es nuestra fuente de dirección para saber cómo vivir. Es nuestra única fuente de conocimiento acerca de cómo podemos ser salvos. Es nuestro deber leerla regularmente para descubrir la verdad de Dios y llegar a tener seguridad en nuestra vida y en nuestra fe. El Señor desea mostrarnos, a través de ella, lo que es verdadero y equiparnos para vivir para Él.

3.  La Escritura es útil para enseñar el conocimiento concerniente a la revelación de Dios en Su hijo Jesucristo, es útil para convencer, corregir y enderezar conductas equivocadas, y es útil para instruir en la disciplina necesaria a fin de proceder en concordancia con los designios de Dios. Todo aquel que se somete a la Palabra es equipado para realizar toda buena obra y sobre todo para reconocer que Jesús es el Señor de nuestras vidas, el Único Salvador que nos conduce a los cielos.

4.  La Palabra inspirada por Dios da vida, la Palabra inspirada por Dios da salud, la Palabra inspirada por Dios prospera a aquel que la oye y también a aquel que la practica.

Quien desee aprender las cosas de Dios y conocer el plan divino para el hombre, debe leer, estudiar y meditar las Sagradas Escrituras, porque son la revelación divina y son útiles para enseñar, corregir e instruir en la verdad de Dios.

¡Es absolutamente cierto que el cristianismo no está fundado sobre un libro impreso, sino sobre una Persona viva, nuestro Señor Jesucristo!

Sin embargo, es oportuno mencionar el comentario de la Biblia del Diario Vivir a los versículos de 2 Timoteo 3:16-17: “En nuestro celo por la verdad de las Escrituras, nunca debemos olvidar Su propósito: capacitarnos para hacer bien. No deberíamos estudiar la Palabra de Dios sólo para incrementar nuestro conocimiento o prepararnos para lograr mayores argumentos. Deberíamos estudiar la Biblia para saber cómo llevar a cabo la obra de Cristo en el mundo. Nuestro conocimiento de la Palabra de Dios no será útil a menos que fortalezca nuestra fe y nos lleve a hacer el bien”1.

 

1 Biblia del Diario Vivir, página 1723, nota para el versículo 2 Timoteo 3:17