Mensaje 2022-May-4

Serie: Costumbres Éticas (DECIR LA VERDAD)

El hábito de decir la verdad

Jesús mismo es la verdad que nos salva, es la fuente única de la verdad, el patrón perfecto de lo que es bueno, de lo que es auténtico, de lo que es infalible. Él ya nos ha liberado de las consecuencias del pecado, de la auto conmiseración y del engaño de Satanás.

El hábito de Jesús de decir siempre la verdad nos impulsa a tomar la firme decisión de decir lo que es correcto, hacer lo correcto y vivir dentro de la voluntad perfecta de Dios.

  1. Jesús es la verdad. Sin excepciones, Jesús dijo siempre la verdad y Él mismo encarnó la verdad, se hizo hombre y vino a vivir entre nosotros; estaba lleno de amor inagotable y fidelidad; y hemos visto Su gloria, hemos contemplado Su esplendor, ese esplendor que pertenece al unigénito Hijo del Padre Todopoderoso (Juan 1:14).
  2. Jesús compartió la verdad. Jesús no sólo dijo la verdad, sino que la compartió envuelta en gracia y amor. Muchas veces tuvo que ser firme con sus argumentos acerca de la verdad y lo hizo con rigurosidad y consistencia. Ante Pilato se dirige con autoridad y le dice que no tendría ningún poder sobre Él, si Dios no se lo hubiera dado (Juan 19:11).
  3. Jesús nos mostró que la verdad es el límite para la libertad. El Señor fue un modelo de vida perfecta; nunca se apartó de la verdad; enseñó y demostró que la libertad siempre se encuentra dentro de los límites de la verdad. Quienes aceptan Su verdad encuentran una maravillosa libertad (Juan 8:32).

Para nuestra sociedad la verdad es una medicina demasiado fuerte que debe ser diluida para poder digerirse. En su forma más pura, la verdad no es una palmadita en el hombro; es un fuerte reproche. Lo que Moisés trajo en sus manos cuando bajó del monte Sinaí no fueron algunas tímidas sugerencias sino Diez Mandamientos” (Ted Koppel).

Todo hombre debe comprender que la verdad de Dios nos exige ser los mejores dentro de los parámetros que Él ha establecido.