Mensaje 2020-May-27

Todo tiene su tiempo

La vida está llena de contrastes. Atravesamos montañas y cruzamos valles; pasamos por éxitos y enfrentamos fracasos; obtenemos victorias y tenemos pérdidas; y hasta en el clima, hay cuatro estaciones; pero en nuestra vida, hay ciento de estaciones diferentes, y cada temporada de nuestra existencia incluye buenos y malos momentos.

Dios hizo todo perfecto y Él quiere que vivamos cada época en concordancia con Sus propósitos; entendiendo que todo tiene su tiempo:

  1. Tiempo de plantar y tiempo de arrancar lo plantado. Dios nos da la posibilidad de invertir tiempo en construir relaciones sanas en beneficio nuestro y de los demás, pero también nos permite un tiempo para derribar aquellas relaciones que no nos convienen o que van en contra de la Palabra de Dios (Eclesiastés 3:2). Dios nos da tiempo para que mejoremos nuestras relaciones y sobre todo para que lo honremos a Él con ellas.
  2. Tiempo de llorar y tiempo de reír. El Señor nos enseña que no es bueno pasar nuestra vida en una continua depresión o amargura por lo que pudo haber sido y no fue, así como tampoco se nos puede ir la vida de forma descomplicada sin tomar en serio cada situación que afrontamos (Eclesiastés 3:4). Cada momento en nuestra vida es una oportunidad para agradar a Dios si procedemos de manera correcta.
  3. Tiempo de callar y tiempo de hablar. Es importante entender el valor del silencio en momentos difíciles; las relaciones que más se fracturan son aquellas donde sus interlocutores no supieron callar. Pero la Biblia nos muestra que el silencio no puede ser eterno, por el contrario, hablar a tiempo dará descanso en medio de un mundo de suposiciones. La prudencia en el callar o al hablar, también agrada a Dios.

¡La espera siempre dejará en nosotros algo bueno; un carácter fortalecido, moldeado y transformado!