Mensaje 2020-May-26

Mejorar la actitud

No hay nada como volver a un lugar que parece no haber cambiado para descubrir en qué cosas has cambiado tú mismo” – Nelson Mandela.

Para algunos la actitud se convierte en un impedimento para alcanzar lo mejor que Dios tiene para ellos; para otros la actitud se convierte en la mejor aliada para alcanzar sus sueños; la actitud nos puede abrir o cerrar puertas. Consideremos algunas recomendaciones prácticas que nos pueden ayudar a mejorar nuestra actitud:

  1. Separemos un tiempo para meditar: cuando nos sintamos estresados, o cuando la vida se torne difícil o injusta, apartemos un tiempo para respirar, una pausa para meditar, un intervalo para pensar; cuando sintamos que las circunstancias nos están descomponiendo, démonos un momento para hablar con Dios y pedirle que traiga paz a nuestro corazón (Salmo 4:4).
  2. Cambiemos nuestra forma de hablar: para esto es necesario que cambiemos los pensamientos y las palabras de tragedia por pensamientos y palabras de bendición. Si cuando las circunstancias se tornan difíciles, pensamos mal y hablamos mal vamos a desatar una cadena de emociones y sensaciones destructivas. Dios quiere que seamos agradecidos; Dios quiere que hablemos bien; Dios quiere que le demos gracias aún por las cosas que aparentemente no son buenas, porque ellas nos ayudan a cambiar (1 Tesalonicenses 5:18).
  3. Confiemos en Dios: el salmo 32 dice que el gran amor de Dios es fuente que llena a los que confían en Él. Cuando en verdad nos sentimos amados, también nos sentimos tranquilos y gozamos de la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento. Esa es la verdadera sensación del amor, pues Dios derrama en nosotros de Su amor y de Su paz, para que mejoremos nuestras actitudes hacia aquellos que nos rodean (Salmo 32:10).

La realidad es que, si buscamos razones para quejarnos, las hallaremos, pero si decidimos buscar razones para ser agradecidos, también las encontraremos. ¿Cuál debe ser entonces nuestra actitud?