Mensaje 2020-May-20

Unidos, no idénticos

La unidad entre los cristianos es como la unidad de las hojas de un árbol. Desde lejos, se ven todas iguales; pero cuando se miran de cerca, todas son distintas. Así como las hojas, nosotros debemos estar unidos en Cristo; ¡Estar unidos aunque no seamos idénticos!

El apóstol Pablo en la primera carta a los Corintios exhorta a los seguidores de Jesús de la época, y hoy a nosotros como la iglesia de Jesucristo, para que nos mantengamos unidos y no haya divisiones entre nosotros. Con base en este relato, se pueden considerar varias recomendaciones para aplicar en las actuales circunstancias:

  1. Debemos estar de acuerdo. Esto no significa que tengamos que sacrificar nuestra identidad personal. Al leer las Escrituras podemos observar que los apóstoles tenían personalidades distintas y hacían su trabajo de formas diversas, pero estaban de acuerdo en los temas básicos de la fe cristiana. Cuando surgía algún desacuerdo entre ellos, se unían para resolver sus diferencias, como se relata en Gálatas 2:1-10. Este tipo de unión dentro de la diversidad es la que el apóstol Pablo buscaba de los cristianos en Corinto y que también se debe aplicar a la iglesia de nuestros días.
  2. No debemos aceptar divisiones. El apóstol Pablo les escribe a los miembros de la iglesia de Corinto y les solicita que se pongan de acuerdo unos con otros en todos los asuntos relacionados con la congregación, y que, por lo tanto, no existan divisiones entre ellos, porque estas manifestaciones son contrarias a la voluntad de Dios y terminan por afectar las buenas relaciones que deben existir entre los hermanos en Cristo.
  3. Debemos mantener la misma unidad de criterio, lo cual nos debe conducir a mantenernos en torno a las mismas ideas y los mismos propósitos, que deben caracterizar a toda iglesia sana en Jesucristo.

Ser de un mismo sentir es la culminación de un conjunto de relaciones armoniosas que deben estar de acuerdo con lo que la Palabra de Dios dice.