Mensaje 2020-May-18

El mayor en el reino de los cielos

Esta afirmación de Jesús es como respuesta al anhelo de algunos de sus apóstoles que querían la más alta posición en el Reino de los Cielos. El Señor les dijo que la verdadera grandeza estaba en servir a otros. El asunto era importante, así que Jesús “se sentó y llamó a los doce” y les comenzó a enseñar acerca de la actitud que ellos deberían adoptar hacia el poder y la autoridad cuando emprendieran la misión de anunciar las buenas nuevas a la humanidad.

Siguiendo el tema sobre el que habían estado discutiendo los discípulos de camino, sobre quién era el mayor, Jesús les aclara que en el reino de los cielos valen otras reglas distintas a las instauradas en este mundo. El primero no es aquel que está delante y quien es el más importante, sino justamente “el último”, no es aquel que se deja servir por otros, sino “el servidor de todos” (Marcos 10:44).

Una buena cantidad de empresas, organizaciones e instituciones en el mundo miden la excelencia y la dignidad por los altos logros de las personas. En el Reino de Dios, sin embargo, la manera de obtener reconocimiento es a través del servicio a los demás. En vez de buscar la satisfacción de nuestras necesidades, hemos de procurar maneras para responder a las necesidades de otros:

  1. Los valores del Reino de Dios son completamente opuestos a los de este mundo. Jesús enseñó que se llega a la plenitud de la vida por medio de la negación de uno mismo (Marcos 8:35), que el grano de trigo sólo da fruto si primero muere (Juan 12:24), que los pobres de espíritu son los bienaventurados y los herederos (Mateo 5:3) y que una gran persona es la que sirve a los demás.
  2. Es necesario que si pretendemos imitar a Jesús, primero debemos romper con los moldes de este mundo. Porque la grandeza en el Reino de Dios no consiste en dirigir y recibir honores, sino en servir. No en concentrarse en los puestos que ocupamos, sino en permitir que los otros ocupen los mejores lugares. No en buscar nuestro propio beneficio, sino el de los demás.

En verdad, el Señor enseñaba un principio que no sólo es válido en Su Reino, sino también en este mundo. Probablemente, muchos de los personajes históricos que recordamos con admiración, lo son por la actitud que tuvieron hacia el servido a los demás y por los aportes a la humanidad que realizaron en diferentes disciplinas.

El método de Dios consiste en llamar a aquellos que son humildes, que se hacen a sí mismos pequeños sirviendo a los demás, para colocarlos en una mejor posición. Los líderes del mundo usan su autoridad para gobernar a otros, los líderes cristianos usan su posición para servir a otros.