Mensaje 2020-May-17

Saca tiempo para servir

Ninguna persona es jamás honrada por lo que recibe; se le honra por lo que da. El hijo pródigo hizo dos oraciones según se nos dice en Lucas 15; la primera: “Dame”; la segunda: “Hazme”. Esta última habla de dar, de servir; no de recibir. Evidentemente ya había cambiado en su vida y estaba en el camino del crecimiento y la madurez.

Dios no se impresiona con nuestra posición social, laboral o profesional. Dios se impresiona con nuestro servicio.

1. Estamos aquí en la tierra para servir: Si queremos ser embajadores de Jesús, tenemos que estar dispuestos a ayudar de una forma práctica, a apoyar a las personas de diversas formas.

Como seguidores de Jesucristo y con Su ejemplo, podemos ayudar a otras personas según nuestra área de conocimiento, de experiencia o de interés, ya sea en reparación, en plomería, jardinería, limpieza, mecánica, contabilidad, música o matemáticas, o enseñando la Palabra de Dios.

2. Ayudar a otros no tiene que ser complicado: Usemos lo que sabemos cómo medio para ayudar a otras personas. ¡A esto se le puede llamar ministerio! Cada oportunidad de satisfacer una necesidad es una forma sencilla de demostrar el amor de Dios. Esto es cierto incluso –y especialmente- cuando se trata de nuestro lugar de desarrollo profesional y de nuestros compañeros de trabajo, cuando les servimos sin esperar algún tipo de recompensa.

Jesús dijo, “Recuerden que yo, el Hijo del hombre, no vine para que me sirvan, sino para servir y dar mi vida en rescate de muchos” (Mateo 20:28 NBV).

La marca de un verdadero seguidor de Jesús es el deseo de servir. El modelo que nuestro Señor nos ha dejado es el servicio y la entrega incondicional en favor de los demás. Ser cristiano significa aceptar a las personas incondicionalmente, afirmando a las personas continuamente y asistiendo a las personas ansiosamente. Dios quiere que ayudemos a otros.

¡Hemos nacido para servir, no para ser servidos!