Mensaje 2020-May-16

Aprovecha al máximo tus talentos

El cristiano como individuo y la iglesia como un cuerpo han de llevar a cabo la obra de Dios con total compromiso, con el ardor propio de quien se sabe poseedor de un tesoro espiritual inestimable que puede enriquecer a muchos. La pasión del amor y el fuego del Espíritu son imprescindibles.

Los talentos son las destrezas, las habilidades que el Señor nos ha dado para que seamos útiles y nos distingamos de las demás personas.

1.  Enfoquemos nuestros talentos para servir: Si creemos que nuestros talentos son simplemente para hacer dinero, retirarnos y morir, hemos perdido el enfoque de nuestra vida. Dios nos dio talentos para que beneficiemos a otros, no solo para nuestro beneficio.

Todos somos parte del cuerpo de Jesucristo, y cada parte importa. No hay personas insignificantes en la familia de Dios. Hemos sido formados para servir a Dios, y Él está observando cómo estamos usando los talentos que nos dio. Seamos músicos o contadores, maestros o ingenieros, Dios nos dio esas habilidades para servir a otros.

2.  Somos administradores de los talentos que Dios nos dio: Sin importar lo grandes o pequeños que nos consideremos ante los ojos de Dios, somos importantes para llevar a cabo Su obra. La Biblia dice que “Los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza” (1 Corintios 4:2 NVI). Cuando Dios nos creó, hizo una inversión en nosotros, y espera un retorno de esa inversión.

3.  Los talentos deben usarse permanentemente: Como en la parábola de las Diez Minas en Lucas 19, si no usamos lo que Dios nos ha dado, Él mismo nos lo quitará y se lo dará a alguien que si lo use. Pero si usamos nuestros talentos sabiamente, Dios nos dará más; pues Dios evalúa y bendice nuestro nivel de fidelidad. Si usamos nuestro tiempo sabiamente, Dios nos dará más tiempo. Si usamos nuestra energía sabiamente, Dios nos dará más energía. Si usamos nuestra influencia sabiamente, Dios aumentará nuestra influencia. Dios evalúa y bendice nuestro nivel de fidelidad.

¡Cuando Dios nos da un talento, espera que lo usemos!